Existen personas a las cuales les cuesta muchísimo llevarse bien
con el resto de la gente. Esto, en gran parte, se debe a su poca capacidad de
tolerancia y también a estar siempre pendiente para discutir o repartir
chismes, entre otras cosas. El hablar de más suele traer problemas a la gente y
herir susceptibilidades, por lo cual, para llevarse bien con las personas hacen
falta ajustar algunas cuestiones dentro de nosotros mismos. No es nada fácil
llevarse bien con la gente. Tampoco es totalmente necesario que te lleves bien
con todo el mundo. Uno no puede ser amigo de Dios y el Diablo por igual. Pero
sí está muy bien que te trates acordemente con la gente que te rodea en tu vida
cotidiana. Y para eso no hay nada mejor, entre otras cosas que hablar cuando es
necesario y callar cuando haga falta. Llevarse bien con las personas es
ciertamente un prerrequisito para la felicidad y la seguridad, ya que toda la
humanidad es interdependiente. Pero, todavía más, es un anhelo del corazón que
surge de la conciencia trascendente de nuestra unidad. Lao-Tsé dijo que “uno
vive en proporción al número de puntos con los cuales hacemos contacto con la
vida y el mundo”. Infiriendo que el fluir de la vida debe surgir para crear una
relación armoniosa entre las personas. Quien frustra este fluir con
pensamientos de resistencia, prejuicio o animosidad vive sólo a medias y en
aislamiento…
