Nuestro mundo alberga a 1.800 millones de jóvenes de entre 10 y 24
años, un grupo que crece con mayor rapidez en las naciones más pobres. 158
millones viven en América Latina y el Caribe, lo que representa el 30% de la
población total, porcentaje similar al de Costa Rica (alrededor de 1.300.000
personas). Nunca antes había habido tantos jóvenes. Es poco probable que vuelva
a existir semejante potencial de progreso económico y social. El modo en que
abordemos las necesidades y aspiraciones de los jóvenes determinará nuestro
futuro común. La educación es fundamental. Los jóvenes deben adquirir destrezas
y conocimientos pertinentes en la economía actual que les permitan convertirse en
innovadores, pensadores y solucionadores de problemas. Invertir en la escolarización y la salud de los jóvenes no solo
mejora su bienestar inmediato, sino también la posibilidad de encuentren
empleo. Las políticas destinadas a empoderar a los jóvenes, junto con los
esfuerzos para involucrarlos de forma activa en las decisiones que afectan sus
vidas y dan forma a su futuro, pueden marcar la diferencia entre una tendencia
demográfica que lastra las economías y otra que las reflota. Los jóvenes del nuevo milenio son llamados al cambio y deben ser
protagonistas de la visión de un desarrollo sostenible con miras a crear el
futuro que queremos! Esta generación de
1800 millones de jóvenes requiere de la mejor orientación y educación ya que
será la encargada de escribir el futuro de nuestra sociedad inventando nuevas
profesiones y generando nuevas oportunidades.
