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viernes, 28 de abril de 2017

El sueño del Sultàn


“Un sultán soñó haber perdido todos los dientes. Después, al despertar mandó llamar un adivino para que interpretase su sueño: -¡Qué desgracia mi señor! -exclamó el adivino-, cada diente caído representa la pérdida de un pariente de vuestra majestad. -¡Qué insolencia! -gritó el sultán enfurecido-. ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí Guardias, ¡que le den cien latigazos!. Más tarde ordenó que le trajesen otro adivino y le contó nuevamente el sueño. Éste después de escuchar al sultán con atención, le dijo: -¡Excelso señor! Gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que sobreviviréis a todos vuestros parientes -el semblante del sultán se iluminó con una gran sonrisa- y gritó: ¡que le den cien monedas de oro!. Cuando el adivino salió del palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado: -¡No es posible! La interpretación que habéis hecho de los sueños es la misma que el primer adivino. No entiendo por qué al primero le pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro. -Recuerda buen amigo -respondió el segundo adivino- que todo depende de la forma de comunicarse. De la buena o mala comunicación depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra.