La vida es el arte del encuentro, aunque haya tanto desencuentro
por la vida. Cuando las almas se tienen que encontrar, el destino acerca los
mundos, borra la distancia, une los caminos y desafía a lo imposible. Los
encuentros más importantes ya han sido planeados por las almas antes incluso de
que los cuerpos se hayan visto ¡Lo mejor en la vida lo encuentras sin haberlo
buscado! Decía Carl Jung que: “El encuentro de dos personas es como el contacto
de dos sustancias químicas: Si hay alguna reacción, ambas se transforman”. Fue
un misterioso y casual encuentro de miradas que nunca pudieron olvidar. Una
caprichosa coincidencia que un día hizo que dejaran de ser dos desconocidos.
¿Cómo podrían olvidar ese primer instante? Solo se pidieron otro encuentro
casual para volver a verse a los ojos… Aun distantes el uno del otro,
encontraron la forma de sentirse cerca, de sentir el calor y el sabor de los
besos. Decía Jorge Luis Borges que: “Cada persona que pasa por nuestra vida es
única. Siempre deja un poco de si y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que
se llevaran mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada. Esta es la
prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad”. Existe todo tipo
de amor en este mundo, pero nunca el mismo amor dos veces….
