Decía Corson que: “La felicidad es una decisión que tenemos que
tomar todos los días. Como el amanecer, cada mañana nacemos de nuevo. Lo que
hacemos hoy es lo que más importa. Disfruta cada día, gracias a Dios este vivo,
respiras, ríes, lloras, sueñas. Levántate cada día más fuerte que ayer, haz
frente a tus miedos y limpia tus lágrimas. No busques cuentos con final feliz
¡Busca ser feliz sin tanto cuento! Por cada minuto que estas enfadado, pierdes
60 segundos de felicidad. La única diferencia entre un buen día y un mal día es
¡Tu actitud! Un día perfecto no es aquel que todo sale bien, es aquel que te
deja recuerdos hermosos para toda la vida. La gente que es feliz no es la que
tiene lo mejor de todo, si no la que hace lo mejor con lo que tiene. No esperes
los buenos momentos para ser feliz… se feliz y los buenos momentos
vendrán. No hay una vida perfecta sino
perfectos momentos. Las mejores cosas de la vida, son aquellas que se regalan
con el alma, se reciben con el corazón y se agradecen con una sonrisa. ¿Sabes cuál
es la mejor medicina? Tener pensamientos alegres. No permitas que nadie te
arruine el día ¡Es tuyo! Si quieres ser feliz, no escuches todo lo que dicen,
no creas todo lo que ves, y no digas todo lo que sabes. ¿Sabes qué? Me fui a
ser feliz y no sé cuándo volveré…
