La hermosura nada tiene que ver con la apariencia sino como es la
persona en su interior y como hace sentir a otros. La belleza no está en el
físico donde todos la buscan, sino en el corazón donde pocos saben llegar. La
belleza física tiene caducidad y termina a menos que se refuerce con la belleza
interior, sublime y eterna, que mantiene y da vida a quien la posee sin
importar su apariencia. La belleza del corazón no se admira con los ojos, no
envejece y por tanto nunca muere. Decía Ortega y Gasset que: “La belleza que
atrae rara vez coincide con la belleza que enamora”. Una persona es bella
cuando se muestra imperfecta, y sin ninguna intención de ser lo que no es… No
olvides que la verdadera belleza es una actitud y que eres increíblemente
preciosa cuando eres autentica. ¿El mejor cosmético para la belleza? ¡Una
sonrisa! Píntala en tu cara y úsala a diario. Audrey Hepburn decía que: “Las mujeres
felices son las más bonitas”. ¡Por mi abuela aprendí que las arrugas resaltan
la belleza! Porque aunque le arranques los pétalos, no quitarás su belleza a la
flor. Puedes ser todo lo bonita que quieras, pero dime… ¿Si el mundo fuera
ciego, a cuanta gente impresionarías? Cuida tu hermosura interior, es la única
que permanece inmutable al paso del tiempo.
