¡Se cuenta la historia de un caballero que iba caminando por una
calle residencial cuando vio a un hombre bregando con una lavadora en la puerta
de su casa. Cuando se ofreció a ayudar, el dueño de casa se puso feliz, y los
dos hombres empezaron juntos a bregar con el voluminoso aparato. Después de
algunos minutos de vano esfuerzo, los dos se detuvieron y se miraron uno al
otro. Ambos estaban al borde del agotamiento. Finalmente, cuando cada uno tomó
aliento, el primer hombre dijo al dueño de casa: —¡Nunca lograremos meter esta
lavadora! —¿Meter?—replicó el dueño de casa—. ¡Estoy tratando de sacarla!
