Un joven piloto inglés probaba un frágil avión monomotor en una
peligrosa aventura alrededor del mundo. Poco después de despegar oyó un ruido
extraño que venía de atrás de su asiento y se dio cuenta que había una rata a bordo
y que si roía la cobertura de lona, podía destruir su frágil avión. Podía
volver al aeropuerto para librarse de su incómodo, peligroso e inesperado
pasajero pero de repente recordó que las ratas no resisten las grandes alturas.
Volando cada vez más alto, poco a poco cesaron los ruidos que ponían en peligro
su viaje. Así que la próxima vez que amenacen destruirte por envidia, calumnia
o maledicencia ¡Vuela más alto! Si te critican ¡Vuela más alto! Si te hicieran
alguna injusticia ¡Vuela más y más alto! Acuérdate siempre que las ratas no
resisten las grandes alturas…
