Un verdadero y gran hombre… es aquel ser humano lleno de
transparencia, que no oculta sus verdaderos sentimientos ni se refugia en
vicios y cortinas de humo, es el que abre su corazón sin rechazar la realidad,
es quien admira a una gran mujer por sus cimientos morales y grandeza interior.
No se cuestiona el valor que tiene una gran mujer ni se le menosprecia o pone
en duda su virtud. El hombre que no la sabe apreciar, amar y respetar, no debe
tener lugar en su vida. Cuídate de una mujer independiente, porque de la misma
manera que te incluye en su vida, te saca de ella. Una gran mujer es difícil de
encontrar, porque está ocupada trabajando o estudiando o tratando de ser
alguien en la vida. En cada aroma que sientas en la tierra, en cada amor que
rebeles con tu mirada, en cada abrazo que entregues, hay una mujer que
demuestra que es mujer mostrando su amor. Una gran mujer es el único ser capaz
de pensar con el corazón, actuar por la emoción y vencer por el amor. La
fortaleza de un gran hombre es la protección del alma de una gran mujer. Por
eso Santiago Ramón y Cajal decía que hay pocos lazos de amistad tan fuertes que
no puedan ser cortados por un pelo de mujer”. En los ojos de una gran mujer hay
más de un misterio, hay dos: El dulce misterio de ella y el gran misterio de
Dios, por eso alguien dijo que: “El corazón de una mujer es un profundo océano
de secretos”.
