La televisión hace que la gente se cree falsas necesidades y esto
afecta a los menos dotados económicamente, con lo cual se frustra, porque la
televisión postula que la felicidad se consigue con el éxito, y el éxito
significa bienestar económico y social. La publicidad puede ser muy nociva para
los niños porque les manipula, las imágenes y la forma de presentar los
productos les hace desearlos pero ellos no saben que se los están intentando
vender y los niños exigen a sus padres que se los compren. La publicidad hace
que compremos bienes materiales y con eso creemos superar nuestras
frustraciones, problemas e insatisfacciones. La publicidad hace que creamos que
necesitamos adquirir algún objeto y que vamos a conseguir elevar nuestro nivel
de vida y ser más felices. Es muy lamentable la utilización de la mujer en la
publicidad como objeto sexual lo cual es muy rentable para los intereses
publicitarios, degradando habitualmente la imagen femenina. Gran parte de la
culpa de que vayas a las tiendas y acabes comprando un producto de una marca o
de otra son los mensajes subliminales que incluyen la mayoría de anuncios, ya
sea en papel o en la tele. Muchos anuncios tienen mensajes subliminales de sexo
o eróticos porque eso queda registrado en la mente subconsciente y puede ser el
detonante cuando estemos en el supermercado de sin saber porque, escogemos
entre una fruta y otra.
