Páginas

viernes, 16 de junio de 2017

Inventario de vida


La siembra y la cosecha es uno de los más sencillos principios. Cualquier cosa en la que ponemos nuestro tiempo, energía y dinero, es un acto de siembra. Cosecha son los resultados o consecuencias de lo que hemos sembrado. La Biblia dice: “Siembre lágrimas y cosechará alegrías, siembre justicia y cosechará recompensa, siembre injusticia y cosechará calamidad, siembre para la carne y cosechará destrucción, siembre generosamente y cosechará generosamente, siembre nada y cosechará nada, siembre en un buen suelo y obtendrá una buena cosecha”. Quien sabe lo que siembra, no le teme a la cosecha. Si siembra bien la buena semilla, cosechara bien. No se puede sembrar manzanas y recoger naranjas, cada semilla se reproduce a sí misma y todo vuelve multiplicado, acción-reacción, causa-efecto.  ¡No hay atajos! El que ama es amado, el que ayuda es ayudado, el que critica es criticado y el que daña recibe lo que ha causado. ¡Quien siembra vientos, cosecha tempestades! El mundo está lleno de gente que quiere recoger frutos de árboles que nunca sembraron. ¡No existe cosecha sin siembra! Propóngase comenzar sembrando una pequeña semilla de determinación para hacer un cambio positivo y un día cosechar un enorme dividendo. Si no lo hace, la historia se repetirá tantas veces, hasta que aprenda las lecciones de que tiene que cambiar...