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jueves, 27 de abril de 2017

Camine una milla màs


En 1912 se requería imprimir tres millones de copias del discurso de la convención de Theodore Roosevelt y se descubrió que no se había obtenido el permiso para usar las fotos de Roosevelt y de su compañero de papeleta que habían sido tomadas por un estudio fotográfico privado. La ley de derechos reservados penalizaba con $1 dólar por copia. El jefe del comité de campaña, un pensador rápido, envió un telegrama al estudio que había tomado las fotografías: «Estamos planeando publicar tres millones de copias del discurso de Roosevelt con fotografías de Roosevelt y Johnson en la portada lo cual es una gran oportunidad de publicidad para sus fotógrafos. ¿Cuánto nos pagaría por utilizar sus fotos?» La respuesta llegó de inmediato: «Apreciamos la oportunidad, pero sólo podemos pagar $250». ¡Trato hecho!