El judío entró en el Banco Israelita. - ¡Buenos días, Samuel! -le
saludó el cajero atentamente. - ¡Buenos días! Vengo a sacar crédito de un
dólar. - ¿Un dólar? Pero. Samuel..., le puedo retirar esa insignificante cifra
de cualquiera de sus cuentas, y solucionado el problema. - No..., yo quiero un
dólar de crédito a pagar en un mes. Si no me da ese crédito, Samuel retirará
las inversiones, retirará el dinero, retirará las joyas, lo retirará todo. -
Pero Samuel, no es para tanto. Si usted quiere el crédito, le daremos ese
crédito de un dólar por un mes. El cajero le acerca los papeles para que los
firme. - ¿Cuánto es el interés? - 3 % mensual. - Está bien, pero quiero dejar
en garantía de pago mi Ferrari. - No, Samuel. No. Eso es demasiado. No es
necesario. Con el aval de sus cuentas es más que suficiente. - Si Samuel no
deja el Ferrari en garantía, retirará las inversiones, retirará el dinero,
retirará las joyas, lo retirará todo. - Está bien, Don Samuel, puede dejar su
Ferrari en garantía en el estacionamiento del sótano del Banco hasta dentro de
30 días. - ¡Perfecto! Regresa Samuel a su casa y le dice a su esposa: - Mujer,
ya podemos irnos de vacaciones tranquilos: ¡He conseguido estacionamiento
seguro por 1,03 dólares al mes!
