Por favor toma nota: ¡Se cancela la Navidad! Tal parece que tú le
dijiste a santa que te habías portado bien este año… y se murió de la risa.
–Este año me he portado bien. Bueno, casi bien… Buenooooo, más o menos… ¡Ok Déjalo
así! Yo me compro mis cosas. Lo único que si quisiera pedirle a santa es un cuerpo
delgado y una billetera gorda, ¡En ese orden! Ojala no se confunda como el año
pasado… Pensándolo bien, ¡Que no me traiga nada! Al contrario quiero que en
esta Navidad, se lleve unos kilos que tengo de más por culpa de la ropa de
marca, “la marca en la cintura”, ¡Porque todo me aprieta! En esta época
navideña no sabía que ponerme y me puse gordo, talla L “Lfante”. Entonces decidí,
hace dos semanas empezar una dieta y ¡He perdido 14 días! La verdad no me veo
tan mal, ¡Tengo una figura porno! Por no ir al Gimnasio, por no hacer dieta,
por no hacer nada… Sé que debo perder peso ¡Pero odio perder! Debí haber
seguido la dieta de la “manzana” que me recomendó una amiga. Se compró un
iPhone 7 y ya no tiene ni para comer... ¿Sabías que el 2 de enero ha sido
declarado el “Día Mundial de Hoy empiezo la Dieta”? Mientras llega ese día me
declaro en “Horario Navideño” Cualquier fiestecita, parrillita, o sancocho,
¡Cuenten conmigo! No parece, pero yo amo la dieta, por eso voy a dejarla ir: Si
regresa, es mía. Si no… nunca lo fue… Para terminar, aprovecho la ocasión para
informar que a partir de hoy y hasta el 8 de enero inclusive, estarán ausentes,
por motivo de vacaciones de fin y principio de año: El cereal, la lechuga, el
yogurt y pan integral. Ahora sí, todos de pie para guardar un minuto de
silencio por todos esos cuerpos hermosos que se perderán en diciembre…
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viernes, 8 de diciembre de 2017
viernes, 29 de septiembre de 2017
Cena con el jefe
Un hombre invita a cenar a su jefe a su casa, pero como no tienen
mucho dinero, a su esposa le preocupa que servirá a la mesa. –No te preocupes –le
dice el marido para tranquilizarla-. Cuando el jefe y yo nos sentemos a la mesa
y tú estés en la cocina, deja caer una cacerola al suelo para que se oiga un
fuerte estruendo. Entonces, yo te gritaré: “Querida, ¿Se te cayó el pollo?” De
ese modo sólo nos servirás un plato de frijoles, y asunto arreglado. El día de
la cena, el jefe llega a la casa del empleado con su esposa y sus dos hijos. Cuando
están sentados a la mesa y se disponen a cenar, se oye un estruendo en la
cocina, y el anfitrión, alarmado, pregunta: -Querida, ¿Se te cayó el pollo?
-¡No! –Responde la esposa desde la cocina-. ¡Fueron los frijoles!
domingo, 17 de septiembre de 2017
Ghandi en la universidad
Cuando Gandhi estudiaba Derecho en el University College de
Londres, un profesor de apellido Peters le tenía animadversión, pero el alumno
Gandhi nunca le bajó la cabeza, por lo que eran muy comunes sus ‘encontrones’. Un
día, el profesor Peters estaba almorzando en el comedor de la Universidad y el
alumno Gandhi viene con su bandeja y se sienta al lado del profesor. El
profesor, altanero, le dice: - “Señor Gandhi: usted no entiende...Un puerco y
un pájaro no se sientan a comer juntos”. A lo que contesta Gandhi: -”Esté usted
tranquilo profesor...yo me voy volando”, y se cambia de mesa. El señor Peters
verde de rabia, decide vengarse en el próximo examen, pero el alumno responde
con brillantez a todas las preguntas. Entonces, el profesor le hace la
siguiente pregunta: - “Señor Gandhi: Ud. está caminando por la calle y se
encuentra con una bolsa; dentro de ella está un paquete con la Sabiduría y,
otro, con mucho dinero. ¿Cuál de los dos se lleva?” Gandhi responde sin titubear:
- “¡Claro que el dinero, profesor!” El profesor Peters, sonriendo, le dice: -
“Yo, en su lugar, hubiera agarrado la sabiduría, ¿no le parece?” - “Cada uno
toma lo que no tiene”, responde impasible el alumno”. El profesor Peters,
histérico ya, escribe en la hoja del examen: ¡Idiota! Y se la devuelve al joven
Gandhi. Gandhi toma la hoja y se sienta. Al cabo de unos minutos se dirige al
profesor y le dice: - “Señor Peters, usted me ha firmado la hoja, pero no me
puso la nota”.
sábado, 16 de septiembre de 2017
Capitàn Bravo
Hace mucho tiempo vivía un hombre de mar, el Capitán Bravo. Era
muy valiente y jamás mostró temor ante un enemigo. Una vez, navegando los siete
mares, el vigía vio que se acercaba un barco pirata, y la tripulación del barco
se volvió loca de terror. El capitán Bravo grito: "¡Traigan mi camisa
roja!" y llevándola puesta instigo a sus hombres al ataque, y vencieron a
los piratas. Unos días más tarde, el vigía vio dos barcos piratas. El capitán
pidió nuevamente su camisa roja, y la victoria volvió a ser suya. Esa noche,
sus hombres le preguntaron por que pedía la camisa roja antes de entrar en
batalla, y el capitán contesto: "Si soy herido en combate, la camisa roja
no deja ver mi sangre, y mis soldados continuaran peleando sin miedo". Todos
los hombres quedaron en silencio, maravillados por el coraje de su capitán. Al
amanecer del día siguiente, el vigía vio no uno, no dos, sino DIEZ barcos
piratas que se acercaban. Toda la tripulación dirigió en silencio sus ojos al
capitán, que con voz potente, sin demostrar miedo, grito: "¡Tráiganme mis
pantalones cafés!"
viernes, 8 de septiembre de 2017
Detector de mentiras
Un hombre regresa de su trabajo con un robot detector de mentiras.
Su hijo de 11 años regresa 2 horas después de la escuela. A su llegada, su
padre le pregunta: - ¿Dónde estabas todo este tiempo? - Estaba en la biblioteca
para preparar una tarea. El robot se dirige hacia el hijo y le da una violenta
cachetada... El padre explica la situación a su hijo: - Escucha, este robot es
un detector de mentiras. Será mejor que digas la verdad... - Ok... Estaba en
casa de un amigo y vimos una película... Los 10 mandamientos. Y ¡Pum! El robot
le da nuevamente una cachetada al niño... - ¡Ay! Bueno ya, de hecho era una
película porno... - ¡Qué vergüenza me das! ¡A tu edad, yo nunca les mentía a
mis padres! Y ¡Pum! El robot le da una bofetada al padre... La madre, muerta de
risa, dice: - Indudablemente es tu hijo. Y ¡Pum! Una bofetada para la madre…
miércoles, 6 de septiembre de 2017
El farmacèutico
Un muchacho entra en una farmacia y dice al farmacéutico: - Buenos
días, puede darme un preservativo. Mi novia me invitó a cenar esta noche y creo
que espera algo de mí. El farmacéutico le da el preservativo y cuando va a
salir, el muchacho se regresa y le dice: - Deme otro, porque la hermana de mi
novia también es muy linda, cruza las piernas de manera provocativa cuando me
ve y creo que ella también espera algo de mí. El farmacéutico le da el segundo preservativo
y cuando va a salir el muchacho se regresa y le dice nuevamente: - Deme otro
otra vez, porque la madre de mi novia sigue estando guapa y cuando me ve
siempre hace insinuaciones... Y como ella me invitó a cenar, creo que espera
algo de mí. En la cena, el muchacho está sentado con su novia a su izquierda,
la hermana a su derecha y la madre frente a él. Cuando el padre llega, el
muchacho baja la cabeza y se pone a rezar: - Señor, bendigo esta cena, gracias
por todo lo que nos das... Después de un minuto, el muchacho sigue rezando: -
Gracias Señor por tu bondad... Pasan diez minutos y el muchacho reza todavía,
siembre con la cabeza abajo, Todos se miran muy sorprendidos y la novia todavía
más que los otros. Se acerca al muchacho y le dice en la oreja: - ¡No sabía que
también eras creyente! Y él le responde: - Yo no sabía que tu padre era el
farmacéutico.
Carta de una madre a su hijo
Querido hijo: Te escribo estas líneas para que sepas que estoy
viva. Te escribo lentamente porque sé que no sabes leer de prisa. Si recibes
esta carta es porque te llegó, si no, avísame y te la mando de nuevo. Tu padre consiguió
un trabajo muy bueno; tiene 500 personas bajo su cargo… cuida el cementerio del
pueblo. No vas a reconocer la casa cuando vengas, porque nos mudamos. ¿Sabes?
finalmente enterramos a tu abuelo, encontramos el cadáver ahora con todo esto
de la mudanza, estaba en el armario, desde ese día que ganó jugando al
escondite. El otro día tu hermano José cerró el coche con seguro y dejó las
llaves dentro. Tuvo que volver a casa para buscar el duplicado y poder así
sacarnos a todos. La verdad es que ese día no la pasamos muy bien porque cuando
veníamos bajando las escaleras eléctricas en el Centro Comercial, de repente se
ha ido la luz, por lo que nos quedamos 4 horas varados hasta que regresó. Tienes
que escribirnos contándonos cómo te va con tu nueva novia extranjera; no sabes
cómo nos pusimos de contentos cuando nos enteramos que estabas en cama con
Hepatitis, ¿Es acaso griega? Pues no nos lo aclaraste. Bueno, hijo, no escribo
el remitente porque no sé la dirección nueva. La última familia que vivió en
esta casa se llevó los números para no tener que cambiar dirección.
Atentamente, Tu madre que te ama, YO
(Jesusa López Hernández).
PDT: Te iba a mandar 100 pesos, pero ya cerré el sobre.
martes, 5 de septiembre de 2017
Asistencia Tecnica
El marido está viendo un partido de fútbol, cuando su mujer sale
de casa, regresa enseguida y lo interrumpe. – Querido, ¿Puedes revisar mi
carro? El carro dejó de funcionar apenas lo saqué del garaje… Él la miró y
respondió con rabia: – ¿Arreglar tu carro? ¿Acaso estás viendo el logo de la
CHEVROLET en mi frente? La esposa le dice entonces, – ¿Puedes arreglar la
puerta de la nevera? no está cerrando bien…… Y él respondió: – ¿Arreglar la
puerta de la nevera? ¿Acaso estás viendo el logo de la LG en mi frente? – Está
bien……….. Entonces ¿puedes al menos cambiar el bombillo de la puerta de
entrada? Está quemado hace semanas…. Y el marido le dice: ¿Cambiar el bombillo
la puerta de entrada? – Acaso estás viendo el logo de la PHILIPS en mi frente? El
marido dice. – ¡Yo no te aguanto más! ¡Me voy al bar! Se fue al bar y bebió por
algunas horas. Y comenzó a sentirse culpable por la forma como trató a su
esposa y decidió volver a casa y ayudarla. Cuando llegó, vio que el carro
estaba arreglado y en el garaje. Al entrar a la casa, la luz de la puerta
estaba encendida. Fue a coger una cerveza y notó que la puerta de la nevera
había sido arreglada. – Querida, ¿todas las cosas están funcionando bien cosas?
¿Qué pasó? – Pues mira, cuando tú te fuiste al bar me senté llorando a la
entrada de la casa. Entonces un joven muy simpático me preguntó que me pasaba y
yo le conté. Él se ofreció a ayudarme, en todo, y como agradecimiento, lo único
que tenía que hacer era escoger entre irme a la cama con él o hacerle una
hamburguesa. El marido preguntó: – Entonces, ¿qué tipo de hamburguesa hiciste
para él, mi amor? Ella respondió: – ¿Acaso, estás viendo el logo de “Mc Donalds”
en mi frente?
domingo, 20 de agosto de 2017
No estacionarse
Un ministro estacionó su automóvil en una zona donde estaba prohibido
hacerlo en medio de una gran ciudad y colocó el siguiente mensaje en el
parabrisas: —He dado diez vueltas a esta cuadra. Tengo una cita que cumplir.
Perdona nuestras ofensas. Cuando regresó a su automóvil, encontró esta
respuesta escrita en su nota, junto con una boleta de infracción: —Yo llevo
diez años dándole vueltas a esta cuadra. Si no le impongo una multa, pierdo mi
trabajo. No nos dejes caer en la tentación.
sábado, 19 de agosto de 2017
Manipulaciòn
El pequeño Benjamín se sentó al escritorio, a escribirle una carta
a Dios para pedirle una hermanita. Comenzó la carta así: Querido Dios: He sido
un niño bueno... Se detuvo, pensando. "No, Dios no va a creer esto".
Arrugó el pedazo de papel, lo tiró y comenzó nuevamente: Querido Dios, la mayor
parte del tiempo he sido un niño bueno... Se detuvo a la mitad de la oración y
nuevamente pensó: "Dios no se va a conmover con esto". Así que arrugó
la carta que fue a dar al bote de la basura. Benjamín entonces fue al baño y
tomó una gran toalla. La llevó a la sala y suavemente la colocó sobre el sofá.
Le quitó todas las arrugas. Luego se acercó a la repisa de la chimenea y muy
cuidadosamente bajó una estatuilla de la virgen. Había visto con frecuencia a
su madre sacudirla con mucho cuidado, y él mismo se había quedado
contemplándola un montón de veces. En varias ocasiones sus padres le habían
dicho que podía mirarla, pero no podía tocarla. Ahora, con todo el cuidado del
que era capaz, la tenía en su poder. Benjamín colocó la estatuilla con mucha
precaución en medio de la toalla, dobló los bordes cuidadosamente y luego puso
una liga alrededor. La trajo al escritorio, tomó otro pedazo de papel y comenzó
a escribir su tercera carta a Dios. Decía así: Querido Dios, si quieres volver
a ver a tu madre...
lunes, 7 de agosto de 2017
El nombre
Un matrimonio bautizó con la palabra “Increíble” a su hijo, porque
tenían la certeza que haría increíbles cosas a lo largo de su vida. Lo cierto
es que, lejano a aquel mandato familiar, Increíble tuvo una vida equilibrada y
tranquila. Se casó y fue fiel a su esposa durante setenta años. Los amigos le
hacían todo tipo de bromas, porque su nombre no coincidía con su estilo de
vida. Justo antes de morir, Increíble le pidió a su esposa que no pusiera su
nombre en la lápida, para evitar cualquier tipo de bromas. Cuando murió, la
mujer obedeció el pedido, y puso, humildemente: “Aquí yace un hombre que le fue
fiel a su mujer durante setenta años”. Cuando la gente pasaba por ese lugar del
cementerio, leían la placa y decían: “¡Increíble!”
domingo, 6 de agosto de 2017
El timbre
Un sacerdote salió un día a caminar por una hilera de casas muy
suntuosas de estilo victoriano. Mientras paseaba por allí divisó a un
muchachito saltando en el portal de una de ellas, bella y antigua. Estaba tratando
de alcanzar el timbre que se hallaba en un lugar alto de la puerta, pero era
muy pequeño para llegar. Sintiendo pena por el muchacho, el sacerdote se llegó hasta
allí, entró al portal y tocó el timbre con fuerza por El. Entonces sonrió y le
dijo: “¿Y ahora que, jovencito?” “Ahora”, exclamó el muchacho, “¡A correr como
locos!
martes, 1 de agosto de 2017
Un matrimonio decide ir a pasar vacaciones en una playa del
Caribe, en el mismo hotel donde pasaron la luna de miel 20 años atrás, pero
debido a problemas de trabajo, la mujer no pudo viajar con su marido, quedando
en darle alcance unos días después. Cuando el hombre llegó y se alojó en el
hotel, vio con asombro que en la habitación había una computadora con conexión…a
Internet…. Entonces decidió enviar un e-mail a su mujer pero, se equivocó en
una letra y sin darse cuenta lo envió a otra dirección… El e-mail lo recibe por
error una viuda que acababa de llegar del funeral de su marido, y que al leer
su correo electrónico se desmayó instantáneamente. El hijo de la viuda al
entrar en la habitación, encontró a su madre en el suelo sin conocimiento, y
miró la computadora, en cuya pantalla se podía leer…“Querida esposa: He llegado bien.
Probablemente te sorprenda recibir noticias mías por esta vía, pero ahora
tienen computadora aquí y puedes enviarle mensajes a tus seres queridos. Acabo
de llegar y he comprobado que todo está preparado para cuando llegues este
próximo viernes. Tengo muchas ganas de verte y espero que tu viaje sea tan
tranquilo y relajado como ha sido el mío.
P.D.: No traigas mucha ropa. ¡Aquí hace un calor infernal!…
martes, 25 de julio de 2017
Sentido comùn
Un suizo está buscando una dirección en un camino de la costa
puntarenense. Detiene su carro y se dirige a dos porteños que están jugando
dominó a la sombra de un frondoso árbol:
“¿Entschuldigung,koennen Sie Deutsch
sprechen?” Preguntó el suizo. Los dos porteños se miraron
mudos.
“Excusez-moi, ¿Parlez vous Français?”, intentó nuevamente. Los porteños… ¡Callados!
“¿Do you speak english?” Ni una palabra de los porteños.
“Prego signori, ¿Parlate Italiano?” Ninguna respuesta.
“¿Você fala o português?” Nada… mudos.
El suizo, frustrado, se monta en su carro y se va. Unos minutos más
tarde, uno de los porteños le dice al otro: “Compa, yo creo que tal vez deberíamos
aprender por lo menos un idioma extranjero.” "¿Pa´que, compa?"
Replica el otro. Ese huevón hablaba cinco y no le sirvieron pa´ni costra.
El mejor sueño
Cuentan que había tres amigos cuyos nombres eran Moe, Larry y Curley,
quienes trabajaban, comían y vivían fraternalmente. Una noche encontraron un
pollo y rápidamente, "antes que ladre el perro", lo sumergieron en
agua caliente, lo desplumaron y lo asaron sobre brasas. Los tres amigos habían
regresado con mucha hambre y para no compartir con nadie ese ave ya
condimentada sobre las brasas, de pronto dijo Moe: – Mirad mis compañeros, para
los tres es poco este pollo, por eso yo creo que es necesario apostar quién
salta más largo, o cuenta bien un cuento, y el que salga mejor que se lo coma
solo. – No está muy bien eso compadre –dijo Larry–. A mi parecer, si hay uno
que canta mejor entre nosotros, ése debe comer este ave solo. – Permitidme, es
mi turno hablar –dijo Curley, que estaba dormitando en la oscuridad–. Vamos los
tres a dormir y mañana, quien haya soñado la cosa más linda, que coma todo este
adobado que ya está oliendo bien. – Está bien, está bien –dijeron los otros dos
y fueron todos después "a apretar la oreja". A la mañana temprano Moe
se desperezó y dijo a los gritos: – ¡Ya es mío el pollo! Anoche vi en mis
sueños que yo estaba conversando y bromeando con los enviados de Dios. – Eso no
es nada –salió diciendo Larry–. Yo soñé que Dios me hizo sentar a su lado y me
dio de comer de sus mejores manjares ¡Cuidadito con esto! Curley no había dicho
nada aún, y por eso le preguntaron sus compañeros qué había visto en su sueño. Curley
se desperezó lentamente y les dijo: – Vi que ambos fuisteis al cielo, y
estabais muy contentos al lado de Dios y los ángeles. Creí que no vendríais
más, y entonces me levanté a comer todo nuestro pollo asado.
sábado, 22 de julio de 2017
Las dos amigas
Dos amigas mueren, y se encuentran en el cielo. Y una le pregunta a otra: ¿Cómo moriste tú? -
¡Congelada! - ¿Y duele? - Pues al principio te dan unos escalofríos horribles,
después te da un dolor en los dedos y los huesos, te empiezas a congelar. Me
dormí y morí. - ¡Uuyy, que horrible! - ¿Y tú cómo moriste? - Bueno a mí me dio
un infarto. - ¿Y cómo fue eso? - Bueno te cuento. Creía que mi esposo me estaba
engañando, así que regresé temprano a la casa y lo encontré muy tranquilo
viendo tele. Salí corriendo a la cochera y no encontré nada. Luego fui al patio
y nada. Subí corriendo a la segunda planta y nada. Cuando venía bajando las
escaleras me dio un infarto de la alegría que no me era infiel y morí. - ¡TONTA!
- ¡Hubieses buscado en el congelador y las dos estaríamos vivas!
Diferentes maneras de ver las cosas
Mi mujer y yo estábamos sentados a la mesa en la reunión de mis excompañeros
de universidad. Yo contemplaba a una mujer sentada en una mesa vecina,
totalmente borracha que se mecía con su bebida en la mano. Mi mujer me
preguntó: – ¿La conoces? – Sí -suspiré-, es mi ex-novia. Supe que se dio a la
bebida cuando nos separamos hace algunos años y me dijeron que nunca más estuvo
sobria. – ¡Dios mío! – exclamó mi mujer ¡Quién diría que una persona puede
celebrar algo durante tanto tiempo! Moraleja: Siempre hay diferentes maneras de
ver las cosas…
El caballo y el cerdito
Un rico hacendado coleccionaba caballos y sólo le faltaba uno de
determinada raza. Un día se dio cuenta que su vecino tenía éste determinado
caballo, así que trató día tras día de convencerlo de que se lo vendiera hasta
que por fin lo consiguió. Un mes después que hiciera la compra el caballo
enfermó y llamó al veterinario quien le dijo “su caballo tiene un virus y es
necesario que tome este medicamento por tres días consecutivos, luego de ese
tiempo veremos si ha mejorado, si no lo ha hecho entonces no quedará más
remedio que sacrificarlo”. Un cerdito escuchaba la conversación. Al día
siguiente después que el veterinario le dio el medicamento al caballo y se fue,
el cerdito se acercó a él y le dijo “¡Fuerza amigo! ¡Levántate de ahí sino vas
a ser sacrificado!”. Al otro día luego que el veterinario le dio el medicamento
al caballo y se fue, el cerdito nuevamente se acercó a éste y le dijo “¡Vamos
mi gran amigo! ¡Levántate sino vas a morir!, ¡Vamos, anímate, yo te ayudo!”. Al
tercer día el caballo recibió su medicamento y el veterinario al no ver gran
mejoría en él le dijo al hacendado “Probablemente vamos a tener que
sacrificarlo mañana porque puede contagiarle el virus a los demás caballos”. Cuando
los dos hombres se fueron el cerdito se acercó al caballo y le dijo “¡Vamos
amigo es ahora o nunca! ya no queda más tiempo ¡Animo! ¡Fuerza! yo te ayudo…
vamos…uno, dos, tres…despacio… ya casi…eso es…eso es… ahora corre despacio… más
rápido… fantástico… ¡Lo lograste amigo! ¡Corre! ¡Corre! ¡Venciste campeón! ¡¡¡Bravo!!!
En eso regresa el hacendado dispuesto a sacrificar al caballo y lo ve corriendo
y dice “¡Milagro, milagro…! el caballo mejoró… ¡Hay que hacer una fiesta!… ¡Vamos
a matar a este cerdito para festejarlo! Moraleja: Es bueno ayudar a los demás…
mientras no se arriesgue el pellejo…
La princesa
Había un rey que tenía una bellísima hija. Pero existía un grave
problema. Todo lo que la princesa tocaba se derretía. No importaba lo que
fuese; metal, madera, plástico. Todo lo que tocaba se derretía. Debido a esto,
todos los hombres le temían. Nadie se atrevía a casarse con ella. El Rey estaba
desesperado. ¿Qué hacer para ayudar a su hija? Consultó a todos los magos y
hechiceros. Alguien le dio un consejo, “Si tu hija toca algo, cualquier cosa,
que no se derrita en sus manos, ella estará curada.” El Rey brincaba de
alegría. Al siguiente día, estableció una competencia. Cualquier hombre que le
diera algo a su hija, cualquier objeto que no se derritiera en sus manos,
podría desposarla y así heredar el trono
del Rey. Tres jóvenes príncipes tomaron el reto. El primero de los príncipes le
llevó una aleación de los más duros metales. Pero en el momento, en el que la
princesa lo tocó, se derritió como hielo en fuego. El príncipe se retiró triste
y acongojado. El segundo de los príncipes trajo un diamante enorme, pensando
que el diamante, por ser la substancia más dura en el mundo no se derretiría. Pero
al entregarlo, y una vez que la princesa lo tocó, se derritió. Él también se
fue decepcionado. El tercer príncipe se aproximó. Y le dijo a la princesa, “Mete
tu mano en mí bolsillo y siente que hay ahí adentro.” La princesa hizo lo que
le había pedido, de pronto se puso roja. Sintió algo duro. Lo sostuvo en su
mano. ¡Y no se derritió! El Rey estaba inmensamente feliz. Todo el reino se
encontraba regocijado. Y así el tercer príncipe desposó a la princesa y
vivieron felices para siempre. Pregunta: ¿Qué fue lo que agarró la princesa en
los pantalones del príncipe? Piensa… piensa… piensa… Eran unas M&M’s por
supuesto. “Se derriten en tu boca no en tu mano”. ¿En qué estabas pensando?
El balsero y el estudiante
“Un día, un joven estudiante naturalista sube a una vieja balsa guiada
por un viejito. En el viaje el joven, sorprendido por la inmensidad de paisajes
del lugar, le pregunto al viejito que estaba ocupado con su trabajo: -Buen día
señor, veo que usted hace mucho que esta en este “rubro” – Si, toda mi vida fui
balsero -Vea usted, ¿y siempre recorrió este mismo camino que estamos
recorriendo ahora mismo? -Sí, es un camino muy transitado, que me deja el
dinero necesario para vivir. -Entonces sabrá usted que son esas hermosas
piedras que veo a la orilla, ¿Cómo se llaman? -No señor, disculpe que no sepa
responderle, pero no sé cómo se llaman esas hermosas piedras. -Ahhh, entonces,
amigo, ha perdido una gran parte de su vida por no conocer la amplia variedad
de estas piedras hermosas. El balsero, sin saber que responder, siguió
dirigiendo la balsa, mientras el Estudiante observaba el paisaje. En un momento
el Estudiante vuelve a dirigir la palabra hacia el balsero, y le pregunta: -¿Usted
sabe que son esas hermosas flores, de los colores más variados, que florecen a
la orilla de estas aguas? -No señor, no lo sé. Sé que son flores, pero no sé qué
flores son. -Ahh, entonces, amigo, usted ha perdido otra gran parte de su vida
al no conocer la hermosa variedad de flores del lugar. El balsero, nuevamente
sin decir nada, continuo con su viaje por el rio, mientras el Estudiante
observaba la naturaleza. En un momento, el Estudiante volviendo a dirigir la
palabra al Balsero, le pregunta: -Disculpe, ¿Usted sabe cómo se llaman esos
hermosos peces que nadan por las cristalinas aguas de este río? -No señor, solo
sé que son peces, pero no se sus nombres y nada referido a ellos. – Ahh, que
lastima, entonces, sepa usted que ha perdido una gran parte de su vida al no
saber nada de peces, ni de flores, ni de rocas… Al momento siguiente, el
balsero se da cuenta que la balsa comienza a hundirse de forma rápida, y le
pregunta al Estudiante: -Disculpe, ¿Usted sabe nadar? -No, no lo sé, nunca se
me dio la oportunidad para aprender. – Ahh, que lastima, entonces amigo, ¡Epa
que usted va a perder toda su vida!
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