lunes, 24 de abril de 2017

Limitada capacidad de comprensiòn


“Jesús dijo: —“El reino de Dios es como un hombre que esparce semilla en la tierra: descansa en las noches y se levanta durante el día. Y todo el tiempo, de día y de noche, la semilla sigue germinando y creciendo. Pero el hombre no sabe cómo crece la semilla. La tierra produce el grano por sí misma: primero el tallo, luego la espiga y finalmente el grano que llena la espiga. Cuando el grano está maduro, el hombre lo recoge porque ya es tiempo de cosechar”. El misterio oculto del crecimiento de la semilla se aplica a la vida de cada uno de nosotros. Crecemos durante las noches que tipifican las experiencias de oscuridad: pruebas, enfermedades, tristezas, etc. Y también crecemos durante el día con todas aquellas experiencias agradables como la salud, las metas alcanzadas y toda clase de bendiciones. Nuestro crecimiento está más allá de una mera comprensión humana porque es gradual y no ocurre todo a la vez sino paso a paso hasta llegar a la etapa culminante de madurar. Madurez requerida para entender que no siempre nuestros esfuerzos obtendrán el éxito esperado y que fácilmente podemos caer en el cansancio y desaliento que constantemente son resultados de un mundo que exacerba el sentido de la propia eficacia, el éxito personal y siempre presume que todo depende de la actividad humana.