Frank Szymanski, estudiante de la Universidad de Notre Dame allá por
los años cuarenta, a quien habían llamado como testigo en un proceso civil en
el South Bend. —Este año, ¿está usted en el equipo de fútbol del Notre Dame? —Sí,
Señoría. —¿En qué posición? —Centro, Señoría. —Y ¿qué tal centro es? Szymanski
se removió en su asiento, pero respondió con voz firme: —Señor, ¡soy el mejor
centro que jamás haya tenido el equipo de Notre Dame! El entrenador Frank
Leahy, que se encontraba en la sala del tribunal, se quedó sorprendido:
Szymanski había sido siempre modesto y nada fanfarrón, de manera que, terminada
la sesión del tribunal, Leahy hizo un aparte con él para preguntarle por qué se
había expresado de esa manera. Szymanski se ruborizó. —Me supo muy mal hacerlo,
entrenador —fue su respuesta—, pero es que, después de todo, ¡estaba bajo
juramento!
