Cuentan que el
magnate de los medios de comunicación, William Randolph Hearst era bien
conocido por las celebridades que llevaba a su casa. Pero una vez que él se
aburría de un invitado, le decía que se fuera mediante una nota que enviaba a
su habitación. El mensaje decía que había sido bonito tenerlos como visitantes.
Si usted no trae nunca algo valioso a la mesa de conversación cuando se reúne
con su jefe, al final del día es probable que tenga una nota de su jefe, pero una
nota de despido!
