Escribir es la forma más dura y menos valiente que he encontrado
de decirte que te echo de menos incondicionalmente, pero que necesito vivir
conmigo –tanto o igual que lo haces tú sin mí-. Esto es, si ya no podemos ser
uno lo mejor es que comience a aprender a ser yo. Que me han dicho por ahí que,
fundamentalmente, quien tiene que estar conmigo soy yo mismo. Y tú, tú hace mucho tiempo que ya no estás aquí, aunque pueda
seguir viéndote en todos los lugares por los que voy. Ya sabes, esos que te
guardan todo el cariño que te sigo guardando yo porque nos deben y les debemos
todo lo felices que algún día fuimos: porque por encima de todo lo malo, está
que supimos hacernos reír de verdad. Será difícil dejarnos de ver, pero el mayor consejo que puedo
darnos es el de ser tan fuertes como nos atrevimos a serlo cuando decidimos
empezar. Sé que no es lo mismo, que ahí estabas tú y estaba yo; sin embargo,
podremos hacerlo, podré lograrlo… (continuará)
