Páginas

sábado, 22 de abril de 2017

Ven... vamos a decirnos adios II


No me va tan mal, te lo aseguro. He descubierto gente que me hace reír, mucho. He vuelto a encontrarme, por las mañanas, cuando no estás a la hora del café; por las tardes, cuando vuelvo de trabajar y debajo de la manta no hay nadie… No me va tan mal, créeme. Estoy bien, aunque te sigo viendo una décima de segundo en cada café, cada vez que cojo esa manta y busco algo en lo que apoyarme. Te lo digo: no es lo mismo ser que estar y tú ya no estás, pero sigues siendo. Estoy bien, he abierto los brazos para llenarlos de recuerdos nuevos en los que no aparezcas tú; y, sin embargo, te confieso: aún no tengo los suficientes como para dejar de sentir frío. También me han dicho por ahí -y esta es la verdadera función de este escrito- que la mejor forma de acabar con el dolor es liberándolo. Por ello, sin rencor y sin odio, te ofrezco toda la libertad que necesites: no me refiero a algo que ya está claro, que te has ido; sino a dejarte ser de verdad, sin culpas ni remordimientos, sin más llantos…. (Continuará)