Hay situaciones y personas que no nos hacen ningún bien, y que
sería mejor dejar ir de nuestras vidas para encontrar aquello que sí merecemos.
El amigo que siempre miente, la idea de que debemos darles gusto a los demás, la
obsesión por el pasado o el sostener a alguien a nuestro lado a la fuerza. Algunos
de nuestros amigos están ahí desde que somos pequeños y otros se han ido
uniendo en el camino. Sin embargo, si alguno de estos amigos, te engaña, se aprovecha
de ti, te decepciona o te provoca cualquier otro tipo de situación negativa de
forma constante, quizá sea hora de que los caminos se separen. Tal vez te
genere un conflicto interno al creer que debes ayudar a tus amigos a salir
adelante, pero cuando la situación te está afectando a ti, debes analizar si
está bien buscar su bienestar a costa del tuyo. En el caso del pasado, todo
aquel que se culpa por lo que sus acciones causaron, puede verse envuelto en un
círculo vicioso de lágrimas, tristeza y depresión. No puedes cambiar el pasado
y la única forma de ser libre y feliz es dejar de pensar en ello. Si en verdad
has dañado a alguien puedes tratar de reparar el daño, pero no te obsesiones con lo que no se puede
cambiar. Muchas veces necesitamos más nuestro propio perdón ¡Trabaja en ello y
sigue adelante! Amigos, padres o pareja, viven con la esperanza de que te
conviertas en quienes ellos quieren. Probablemente deseen lo mejor para ti,
pero esto puede poner en peligro tú identidad al ponerte, a veces sin querer,
en una encrucijada de sentimientos en la que se mezcle el miedo a decepcionar a
otros con el temor a renunciar a tus sueños. Ten en cuenta, que terminar
viviendo la vida de otro/a es una bomba que termina explotando tarde o temprano
ya que la recompensa por contentar a los demás no suele compensar una posible
pérdida de ti mismo/a. Y por último están aquellas personas se quedan en
nuestra vida a la fuerza. Ya sea porque están acostumbradas a las comodidades
que les damos, que teman dejarnos solos, porque no nos creen independientes o
porque estemos ejerciendo algún tipo de coacción. En cualquier caso,
probablemente no lograrás ser feliz teniendo a esa persona en tu vida. Cuando
alguien está atado a nosotros, nos atamos a su infelicidad y de esto no puede
nacer nada bueno. Para ser felices es importante ser y dejar ser, pero también
vivir en el presente valorándote. Recuerda que la persona más importante de tu
vida eres tú mismo.
