viernes, 2 de junio de 2017

Escuche con el corazòn


En una cena de gala, el  presidente Teodoro Roosevelt se cansó de saludar a personas que respondían a sus comentarios con dichos ceremoniosos sin sentido. Así que comenzó a saludar a las personas diciéndoles con una sonrisa: «Esta mañana asesiné a mi abuela». La mayoría de las personas, tan nerviosas por encontrarse con él, ni siquiera oían lo que decía. Pero un diplomático lo oyó. No bien escuchó el comentario del presidente, se inclinó y le susurró: «Estoy seguro que recibió su merecido». ¡Por naturaleza no somos buenos para escuchar! Tenemos la tendencia a cambiar de tema e interrumpir para hablar de nosotros. Usted se conecta con la gente cuando está totalmente comprometido a escucharlos  con dedicación exclusiva! Por tanto, destape sus oídos y elimine las distracciones, la actitud defensiva y la mente cerrada, además las proyecciones y las suposiciones. Apague el celular, siéntese y acérquese, haga contacto visual y exprese verbalmente, a la persona, que tiene su atención. Decía el psiquiatra David Burns que: “Cuando la gente se da cuenta que se le comprende, se sienten más motivados para entender el punto de vista suyo.”