Yo soy capaz de recorrer la montaña, de caminar por un camino de
piedra por un amigo más.
Porque me siento como un niño que descubre un tesoro, que tiene
tiempo de jugar casi a todo con un amigo más.
Si alguna vez la soledad se apoderado de mí, él siempre sabe cómo
salir de allí, pequeño y gran amigo, discreto y fiel testigo.
Y la rutina se hace menos igual, un vino malo se transforma en champagne,
los sueños van en tren, han vuelto a despertar.
Yo robaría como roba un ladrón, y pasaría alguna noche en prisión,
por un amigo más.
Porque le da calor de nuevo al corazón en invierno, y a veces
pinta de color nuestros sueños, querido amigo.
Y si el amor me preguntase por él, yo le diría como tiene que ser, él es mi
amigo y tiene mi gratitud, un nuevo amigo, tu.
Porque un amigo te da luz en la noche, te dice la verdad y está contigo
aunque te haga un reproche y no te faltará.
Hay una fórmula para la amistad, no tiene precio ni se puede comprar, si
llega la edad en el corazón es más que una oración.
Yo soy capaz de recorrer la montaña por un amigo más, de caminar por un
camino de piedra por un amigo más.
Es un diamante que se puede perder, un buen amigo.
(Pedro Fernández).
