Él le hizo daño a ella. Y ella le hizo daño a Él. Y ahora se
odian, pero hay momentos en los que se echan de menos y se arrepienten que
acabara así. El destino los separó pero no por eso se han olvidado. Solo los
dos saben la falta que se hacen. Dicen que siempre se echa de menos cuando se
quiere más, sin embargo, cuando alguien de verdad te echa de menos no te lo
dice, te lo demuestra. Echar de menos no es solo decirlo. Echar de menos es
romper por dentro cuando suena “nuestra canción”, echar de menos es recordarla
al ir por la calle y que alguien con su perfume pase por tu lado, echar de
menos es leer conversaciones con esa persona y que se te escape una lagrima, es
traer a la memoria aquellos simples detalles que te sacaban grandes sonrisas.
Echar de menos es necesitar a alguien, todo lo demás, son solo palabras. Echar
de menos a alguien no es sobre el tiempo que ha pasado sin verse o el mucho
tiempo sin hablar, es sobre aquel momento en el que estás haciendo algo y estas
deseando que esa persona estuviera ahí contigo. ¿Lo peor de echar de menos? ¡Es
darte cuenta de que jamás volverá! “Es un dolor extraño, decía Alessandro
Baricco, morir de nostalgia por algo que no vivirás nunca”. ¡Ten cuidado! Lo
que más te irrite ahora puede ser lo que más eches de menos cuando desaparezca…
¡Peor aún! Que otra persona reciba el amor que llevaba tu nombre.
