martes, 25 de abril de 2017

¿Eres trigo o mala hierba?


“Jesús dijo: —El reino de Dios es como un hombre que un día sembró buena semilla en su campo. Pero por la noche, cuando todos estaban durmiendo, vino su enemigo y sembró mala hierba entre el trigo, y luego se fue. Cuando el trigo creció y dio sus granos, también creció la mala hierba. Entonces los siervos del dueño de la cosecha se acercaron a él y le dijeron: “Señor, usted plantó semillas buenas, ¿no es cierto? Entonces, ¿por qué hay hierbas malas?” Él les dijo: “Eso lo hizo un enemigo mío”. Los siervos preguntaron: “¿Quiere que salgamos y quitemos la mala hierba?” El dueño dijo: “No, porque cuando estén arrancando la mala hierba también pueden arrancar el trigo. Dejen que ambos crezcan juntos hasta el día de la cosecha. Cuando llegue ese día, les ordenaré a los que recogen la cosecha que primero recojan la mala hierba y hagan un bulto para quemarlo y que después pongan el trigo en mi granero. Igual sucede con los pescadores que echan la red al mar, en ella recogen toda clase de peces y cuando la red ya está llena, la sacan a la orilla y se sientan a separar el pescado bueno del malo. Guardan el pescado bueno en una canasta, y tiran el pescado malo”. Hay un poder hostil en el mundo, buscando destruir lo bueno y ambas influencias actúan en nuestras vidas por lo que debemos estar en guardia.  Una persona puede parecer buena y ser de hecho mala; y otra, parecer mala, y sin embargo ser buena por lo que no podemos precipitarnos en nuestros juicios. El único que tiene derecho a juzgar es Dios quien es el que retribuirá a cada uno, no por una sola acción o etapa de su vida, sino por toda su vida.