jueves, 15 de junio de 2017

Trate bien para que lo traten bien


Se vale si yo digo: LO SIENTO, NO FUE MI INTENCION, ¿todos deben de creerme? Pero si es el otro el que dice: LO SIENTO, NO FUE MI INTENCION, ¿no debemos creerle? ¿Dónde queda aquel principio bíblico que dice: “Traten a los demás como ustedes quieran ser tratados?”  El filósofo Bennet lo reseño bien: “Ya que nuestra tendencia es vernos a nosotros mismos a la luz de nuestras intenciones, las cuales son invisibles a los demás y vemos a los demás a la luz de sus acciones, las cuales son visibles a nosotros, entonces tenemos una situación en la cual el malentendido y la injusticia están a la orden del día.” ¿Acaso se nos ha olvidado la primera regla de los huecos? “Cuando te encuentres en uno, deja de cavar.” Entonces, si todos somos propensos a fallar ¿Que hacemos ante la equivocación humana? Augsburger dice que:  “Sabiendo que nada de lo que hacemos tiene el sello de la perfección y nada de lo que logramos deja de tener la marca de una humanidad limitada y falible, lo único que nos salva es el perdón.” El problema, según Lewis es que “Todos hablan muy bien del perdón hasta que les llega el momento en que tienen a alguien a quien perdonar”. Moraleja: O perdonas o te juzgas primero…