miércoles, 2 de agosto de 2017
La Parabola del Lego
“La vida pudiera ser menos complicada si cada uno de nosotros
recibiera su juego de Lego al
nacer. Sí, me doy cuenta de que
habría un riesgo de asfixia para los niños menores de tres años. Pero cuando uno es lo suficientemente viejo,
podemos aprender mucho de los Legos. He
aprendido que: Hay fortaleza en los números; cuando los ladrillos se juntan, se
pueden lograr grandes cosas. El desastre
puede ocurrir pero las piezas pueden ser juntadas de nuevo. Cada ladrillo tiene
un propósito; algunos son hechos para un lugar específico. La mayoría encaja en casi cualquier lugar,
pero todos encajan en algún lugar. El tiempo de juego es importante; a veces no
importa qué construimos mientras que nos divirtamos. No importa el color; un
ladrillo azul encaja en el mismo lugar que uno rojo. El tamaño no importa;
cuando los pisamos en la oscuridad, un ladrillo de 2 x 2 causa el mismo dolor
que uno de 2 x 8. Ninguno es indispensable; si un ladrillo no está disponible,
otro puede tomar su lugar. Todos los hombres Lego son creados igual (1.5625
pulgadas de alto); lo que llegan a ser está limitado únicamente por la
imaginación. No siempre se obtiene lo planeado; a veces se saca algo
mejor. Y si no fuese así, podemos intentarlo
de nuevo. Podemos concluir que Dios nos ha hecho con un propósito. La pregunta
es entonces ¿Estamos viviendo con propósito? (Dr. Serafín Contreras)
martes, 1 de agosto de 2017
Un matrimonio decide ir a pasar vacaciones en una playa del
Caribe, en el mismo hotel donde pasaron la luna de miel 20 años atrás, pero
debido a problemas de trabajo, la mujer no pudo viajar con su marido, quedando
en darle alcance unos días después. Cuando el hombre llegó y se alojó en el
hotel, vio con asombro que en la habitación había una computadora con conexión…a
Internet…. Entonces decidió enviar un e-mail a su mujer pero, se equivocó en
una letra y sin darse cuenta lo envió a otra dirección… El e-mail lo recibe por
error una viuda que acababa de llegar del funeral de su marido, y que al leer
su correo electrónico se desmayó instantáneamente. El hijo de la viuda al
entrar en la habitación, encontró a su madre en el suelo sin conocimiento, y
miró la computadora, en cuya pantalla se podía leer…“Querida esposa: He llegado bien.
Probablemente te sorprenda recibir noticias mías por esta vía, pero ahora
tienen computadora aquí y puedes enviarle mensajes a tus seres queridos. Acabo
de llegar y he comprobado que todo está preparado para cuando llegues este
próximo viernes. Tengo muchas ganas de verte y espero que tu viaje sea tan
tranquilo y relajado como ha sido el mío.
P.D.: No traigas mucha ropa. ¡Aquí hace un calor infernal!…
La clave del Exito: Persistencia
A los 5 años murió su papà. A los 16 dejo de estudiar. A los 17 Ya
había perdido cuatro trabajos. A los 18 se casó. Entre los 18 y los 22, trabajo
como conductor y fallo nuevamente. Se unió al ejército y fue retirado. Aplicó
para la escuela judicial y fue rechazado. Se convirtió en vendedor de seguros y
volvió a fallar. A los 19 se convirtió en papá. A los 20 su esposa lo dejó y se
llevó a su única hija. Se convirtió en cocinero y lavador de platos en una
pequeña cafetería. Falló en el intento de recuperar a su hija, pero
eventualmente convenció a su esposa para retornar a casa. Tenía una receta para
la preparación del pollo y comenzó un pequeño restaurante a la edad de 40 años.
Sin embargo, unos años más tarde la construcción de una supercarretera desvió
el tráfico lejos de la ciudad y en poco tiempo su negocio quebró. A la edad de
65 años obtuvo su jubilación. El primer día de su retiro recibió un cheque del
gobierno por un monto total de 105 dólares. Sintió que el gobierno le estaba
dando a conocer que no podía ni mantenerse a sí mismo. Decidió suicidarse, pasó
por su mente que no era necesario vivir más cuando había fallado tantas veces. Se
sentó debajo de un árbol a escribir su testamento, pero en vez de escribir lo
que había logrado en su vida. En un momento de lucidez, se dio cuenta que había
algo que podía hacer mejor que nadie más. Y eso era ¡COCINAR! Con $87 dólares compró
una freidora, hizo pollo utilizando su receta única y lo vendió de puerta en
puerta en su pueblo cerca de Kentucky Estados Unidos. A los 74 años de edad, el
Coronel Sanders, fundador de Kentucky Fried Chicken (KFC) tenía 600
establecimientos con su producto en los Estados Unidos y Canadá. A los 88 años
era billonario. Y tú ¿Piensas darte por vencido?
Justicia pronta y cumplida
“Entonces Jesús les contó una historia para enseñarles que siempre
deben orar y nunca perder la esperanza: "En un pueblo había un juez que no
tenía temor de Dios y tampoco le importaba lo que pensaran los demás. En ese
pueblo había también una viuda. Ella le insistía al juez y le decía: 'Hay un
hombre que me está haciendo daño. ¡Pido justicia!' Por un tiempo, el juez no
quiso ayudarla, pero después se dijo a sí mismo: 'No temo a Dios y tampoco me
importa lo que piensen los demás, pero ayudaré a esta viuda. Si no lo hago, me
seguirá molestando y me hará la vida insoportable'". Entonces el Señor
dijo: "Fíjense en lo que dijo el juez malo. El pueblo de Dios clama a él
de día y de noche, y él siempre hará justicia para su pueblo y no tardará en
darle lo que necesita. Les aseguro que Dios hará justicia rápidamente para
defenderlos. Pero cuando el Hijo del hombre venga a la tierra, ¿encontrará aquí
gente que crea en él?" Insistir en nuestras oraciones hasta obtener
respuesta no significa una repetición sin fin, ni estar en reuniones de oración
prolongadas y tediosas. La oración perseverante implica ser constantes en
nuestras peticiones delante de Dios, como si viviéramos por El de día en día,
con la certeza de que responderá. Cuando vivimos por fe, no debemos rendirnos.
Dios puede demorar su respuesta, pero siempre tendrá buenas razones y no
debemos confundirlas con negligencia de su parte. Al persistir en la oración,
crecemos en carácter, fe y esperanza.
¿Eres de los que guardan cosas?
¿Tienes el hábito de juntar objetos inútiles, creyendo que un día…
(Ni siquiera sabes cuándo)… vas a necesitarlos? ¿Tienes el hábito de juntar
dinero, solo para no gastarlo pues piensas que en el futuro podrá hacerte
falta? ¿Tienes el hábito de guardar ropa, zapatos, muebles, utensilios domésticos
y otras cosas del hogar que ya no usas desde hace mucho tiempo? ¿Y dentro tuyo?
¿Tienes el hábito de guardar pleitos, resentimientos, tristezas, miedos y demás?
¡Deja de hacerlo! Es preciso que te deshagas de todo lo inútil que hay en ti y
en tu vida. Solo así eliminarás el miedo al cambio, el miedo a olvidar y el
miedo a que te olviden. Mientras estés, material o emocionalmente cargando
sentimientos viejos e inútiles, no tendrás espacio para nuevas oportunidades.
Los bienes necesitan circular… Limpia cajones, los armarios, bodegas, el garaje…
dona todo aquello que no uses. La actitud de guardar un montón de cosas inútiles
solo encadena tu vida. No son los objetos guardados los que estancan tu vida,
sino el significado de la actitud de guardar. Cuando se guarda, se considera la
posibilidad de falta, de carencia. Se cree que mañana podrá faltar y que no tendrás
manera de cubrir esas necesidades. Con esa idea, le estás enviando dos mensajes
a tu cerebro y a tu vida: ¡Que no confías en Dios! Y que piensas que lo nuevo y
lo mejor no es para ti. Por eso te alegras guardando cosas viejas e inútiles. Deshazte
de lo que ya perdió el color y el brillo. Deja entrar lo nuevo a tu casa y
dentro de ti mismo. Filipenses 3: 13 y 14 dice: “Hermanos, yo sé muy bien que
todavía no he alcanzado la meta; pero he decidido olvidarme del pasado y me
esfuerzo por seguir adelante ¡Hacia la meta! para llevarme el premio que Dios me
ofreció cuando me llamó por medio de Jesucristo”.
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