lunes, 10 de agosto de 2020

¿Cómo explicar la Trinidad?


La palabra “Trinidad” no aparece en la Biblia. Sin embargo, la triple personalidad de Dios es exclusivamente una enseñanza defendida por la iglesia y una verdad de la Escritura. La Biblia nos enseña que Dios no solamente existe como un Espíritu que es un ser personal, sino que Él lo hace en Santa Trinidad. Entender la Trinidad va más allá de la inteligencia humana porque no está sujeta a la razón o a la lógica ¡Solo puede entenderse con la guía del Espíritu Santo! (1 Corintios 2: 10 - 14). La unión de las tres divinas personas, el Padre, Hijo, y Espíritu Santo, en una sola divinidad muestra tres personas inseparables, interdependientes, y eternamente unidas en Una Sola Persona: “Dios tres en uno”. La bendición apostólica del apóstol Pablo en 2 Corintios 13: 14 interpreta el significado más profundo de la Trinidad en la experiencia cristiana: La gracia salvadora del Hijo dando acceso al amor del Padre y a la comunión del Espíritu.

 

No hagas ni digas más de lo que dice la Biblia


El apóstol Pablo dice en Romanos 15: 4 que todo lo que está escrito en la Biblia es para nuestra enseñanza. El problema no radica en lo que está escrito, sino en “cómo se enseña”. Hoy más que nunca, es imprescindible mantener la disciplina de los bereanos (Hechos 17:11) al examinar meticulosamente y a través de un estudio profundo, todo aquello que los educadores bíblicos transmiten. En las Escrituras existen verdades “explícitas” que resultan de una primera lectura de las palabras, así como verdades “implícitas” que se descubren a través de un examen detenido. La Biblia contiene la información, las instrucciones, las promesas y advertencias que el hombre necesita, pero el hombre tiene que emplear la facultad mental que Dios le da para entenderlas (Mateo 16: 5 – 12). Y aunque se te ha eximido de lo que Dios no revela (Deuteronomio 29: 29) debes tener cuidado en hacer o decir más de lo que la Biblia dice (1 Corintios 4: 6). 

 

¿Por qué los cristianos se alejan de Cristo?


La historia del joven (Mateo 19: 16 - 22) que pensaba que sus “obras” eran suficientes sin necesidad de rendir su vida 100% a Jesús demuestra que estar de acuerdo con las verdades espirituales, no salva a una persona ¡Se requiere una entrega absoluta a Dios! (Lucas 9: 62 y 14: 27). Lo anterior incomoda a muchos “seguidores” de Jesús que terminan alejándose del Maestro porque no aceptan su Señorío (Juan 6: 60 – 66). Para muchos, Jesús no rinde sus expectativas principalmente porque rehúsan ceder a sus propias exigencias egocéntricas. Lo cierto es que “aquellos que salieron de nosotros, nunca fueron de los nuestros, porque si lo hubieran sido, se habrían quedado con nosotros” (1 Juan 2: 19). Dios ha prometido mantener firme hasta el fin a un creyente genuino (1 Corintios 1: 8) que, aunque tropieza y cae, se entrega incondicionalmente a Su voluntad (Juan 6: 67 – 69).




 

¿Salvador... y no Señor?


El 100% de los cristianos aseguran que son salvos, pero muchos de estos, que se hacen llamar “cristianos”, sabiendo lo que deben hacer ¡No lo hacen! (Lucas 6: 46). Jesús dice en Juan 3: 36 que es imposible ser salvo y desobediente al mismo tiempo. Muchos que creen que son salvos… ¡No lo son! Porque simplemente tomaron una decisión de aceptar a Jesús como su Salvador, recibieron el perdón total y la vida eterna pero no le devolvieron absolutamente nada a Dios. ¡Lo único que han hecho es una simple transacción! El apóstol Santiago dice (2: 19) que no se trata solo de creer y el mismo Jesús es claro en Mateo 7: 21 cuando dice que la salvación es concedida únicamente a aquellos que lo reconocen como Señor y están dispuestos a someter su vida a Él. Muchos “cristianos” consideran que es suficiente aceptar la salvación de Cristo, pero no su señorío, omitiendo las palabras del apóstol Pablo en Romanos 14: 9 cuando demuestra que ¡Cristo no está dividido! No se vale solamente aceptar su obra redentora, debemos creer en la totalidad de Su persona: Lo que Él es como también lo que Él hizo.

 

jueves, 30 de julio de 2020

El esclavo moderno



¿Sabías que un hombre con deudas es la versión moderna de un “esclavo”? ¿Por qué vivir de esta manera, si el apóstol Pablo dice en Gálatas 5: 1 que Cristo nos ha libertado para que vivamos en libertad? Es muy probable que muchos de nosotros hayamos olvidado la regla de oro que dice que: “No puedes gastar más de lo que puedes pagar”. El mismo Pablo lo enfatiza en Romanos 13: 8 “No tengan deudas pendientes con nadie”. Ahora la pregunta es: ¿Tiene deudas o las deudas lo tienen a usted? Es muy sencillo de averiguarlo. Las deudas lo tienen dominado cuando: No puede pagarlas en las fechas pactadas con sus acreedores, cuando se le acumulan varios meses sin poder pagar o cuando a pesar de tener deudas atrasadas se endeuda más ¡Lo que se infla más allá de sus proporciones inevitablemente estalla! Mejor aplique el consejo que Pablo en 2 Timoteo 6: 6-10 “La mayor riqueza es ser feliz con lo que se tiene”.


La Biblia y el dinero



Existe una creencia popular que dice: ¡Tanto tienes, tanto vales! Sin embargo, la Biblia ve de manera muy negativa, la mentalidad de acumular (Isaías 5: 8 y Eclesiastés 5: 10-12). La Biblia también aclara que la “Propiedad privada” no existe (Levítico 25: 23) y que usted y yo somos simples “huéspedes” que estamos de paso en esta tierra. Vivimos en una sociedad consumista que gasta y acumula bienes y servicios desmedidamente y no esenciales, lo que provoca que muchas personas vivan en un nivel económico que no les corresponde ¡Tienen de todo, pero lo deben todo! La publicidad, la moda, la tecnología y la falta de contentamiento tienen a muchos esclavizados de sus muchos deseos (1 Timoteo 6: 9-10), alejados de la fe y causándose muchos sinsabores. Jesús hace un llamado en Mateo 6: 31-34 a no hacernos pedazos con cosas que no valen la pena y que, si buscamos primeramente el reino de Dios, Él nos dará todo lo que necesitamos.


¿La pasas bien en tu iglesia?



¿Sabías que la única iglesia lleva el nombre de Dios el cual aparece 12 veces en las Escrituras y se llama “La Iglesia de Dios”? (1 Corintios 10:32). Jesús dice en Lucas 14: 26 – 33 que Su iglesia renuncia a “pasarla bien” y a la comodidad de una vida relajada y sin compromiso, siente la necesidad de salir del mundo y está preparada para la persecución. La única iglesia se compone de individuos dispuestos a entregarse completamente a Cristo según Mateo 7:21 y debe crecer, todos los días, en el conocimiento y verdades espirituales (2 Pedro 3: 17-18). Esto se obtiene a través de la guía del Espíritu Santo y la transformación diaria que realiza en la vida de los creyentes. La iglesia de Dios tiene una sola cabeza: Cristo (Colosenses 1: 18). Usted y yo somos “su cuerpo, o sea el instrumento físico mediante el cual Cristo actúa para hacer realidad su obra (Ezequiel 33: 2 – 9, Gálatas 6: 1 y Proverbios 24: 11 – 12) mostrando a toda persona y a través de la Biblia el único camino al cielo. Al mismo tiempo se encuentra preparando a sus miembros para la vida eterna.


La única iglesia



Se denomina Iglesia al conjunto de fieles unidos por la misma fe, y que celebran las mismas doctrinas religiosas. ¡Solo en Costa Rica existen más de 5000! Puede ser que “no todas las iglesias pueden estar equivocadas”, como tampoco “no todas pueden estar en lo correcto”. Entonces… ¿Cómo aclarar la confusión respecto a cuál es la iglesia correcta? En primer lugar, Dios no es Dios de confusión (1 Corintios14: 33) y el mismo Jesús dijo en Mateo 16: 18 que existe “una sola iglesia” y que le pertenece. La única iglesia es un organismo espiritual cuya historia se remonta a Jesucristo y los apóstoles (Efesios 2: 19.20) y no tiene relación con un edificio o una denominación como tampoco es un invento humano. La única iglesia reconoce que la Biblia es el único manual de Fe y Práctica (2 Timoteo 3: 16), la única fuente real y fidedigna ¡Todo lo demás son millones de ideas humanas! Además, la única iglesia cree en el Único Dios verdadero, el Dios descrito en la Biblia según Hebreos 11: 6 el cual es galardonador de los que le buscan de corazón y no de aquellos que asisten a una iglesia predilecta, interesados a medias y cuando les conviene.


domingo, 26 de julio de 2020

¿Una persona que se suicida entrará al cielo?




Si una persona “no salva” se suicida, no ha hecho nada más que “acelerar” su viaje al infierno. Sin embargo, esa persona que se suicidó estará en el infierno por rechazar la salvación a través de Cristo, no porque se haya suicidado. ¡El suicidio no es lo que determina si una persona logra entrar al cielo! Solo la gracia y la misericordia de Dios tienen la última palabra según Santiago 2: 8 – 13. Y de la manera en que nos compadecemos por las acciones incorrectas de los demás, así Dios se compadecerá de cada uno de nosotros. La compasión es la única que nos ayuda a entender que cada persona conoce su propia amargura (Proverbios 14:10) y que cada uno sabe cuál es el azote de su propio corazón (1 Reyes 8: 38). No importa cuán perdida esté una persona, Dios es poderoso para hacerlo renacer de nuevo y darle fe en Cristo. Lo anterior nos lleva a predicar con más denuedo sabiendo que los propósitos de Dios para nuestro evangelismo se cumplirán, y que Él es soberano para llevar su salvación a cualquiera.


¿Es posible que un cristiano cometa suicidio?



En el 2018, el pastor evangélico Andrew Stoecklein de los Ángeles, Estados Unidos, de 30 años, casado, con tres hijos y en la flor de su ministerio, optó por el suicidio. Este lamentable hecho responde a la pregunta en cuestión. Sin embargo, creemos que un cristiano no debe considerar el suicidio como solución moralmente válida al dilema de vivir en un mundo donde se experimenta dolor físico y emocional. Nadie vive sólo para sí, de ahí que el hecho de quitarse la vida tenga también repercusiones negativas sobre los demás cuyo bienestar depende del mío. Tendríamos serias dudas acerca de la autenticidad de la fe de cualquiera que clama ser cristiano y sin embargo comete suicidio. Los cristianos son llamados a vivir sus vidas para Dios, y la decisión de cuándo morir es de Dios y solamente de Dios según Hebreos 3: 12-14.