No cuentes demasiadas cosas de ti a los demás, a la hora de hacer
daño la gente tiene muy buena memoria. Ten cuidado a quien le muestras tus
debilidades, algunas personas desperdician tiempo para usarlas en tu contra. ¡Nunca
le digas a la gente donde te duele! Porque será su lugar favorito para
golpearte. Quien te juzga, olvida que todos tenemos debilidades y cometemos
errores y solo el amor puede aceptarnos, perdonarnos y ayudarnos a mejorar. Un amigo
verdadero conoce tus debilidades pero te hace notar tus fortalezas; siente tus
miedos pero fortifica tu fe; reconoce tu falta de habilidad pero acentúa tus
posibilidades. Si hay alguien que conoce todas tus debilidades y se convierte
en tu peor enemigo es TU MENTE. Ahora, no se trata de disfrazar tus
debilidades. ¡Al contrario! Serás fuerte cuando reconozcas tus debilidades. Yamamoto
Tsunetomo dijo que: “Un samurái debe conocer sus debilidades y pasar su vida corrigiéndolas
sin jamás tener el sentimiento de haber hecho ya lo suficiente”. Repite la
lista, enumerando en voz baja todas tus debilidades: Los defectos, los errores
y los males que te atormentan. ¡Confiésalos todos! En un prolongado y espléndido
reconocimiento de todas tus faltas, desnúdate ante Dios sin ocultar nada. Recuerda
que el poder y la misericordia de Dios se perfeccionan en nuestras debilidades
y que según el Salmo 107: 8 es el único que hará hasta lo imposible a favor del
ser humano.
jueves, 12 de abril de 2018
martes, 10 de abril de 2018
Dime que siembras...
“A Dios no se le puede engañar, dijo San Pablo. Todo lo que el
hombre sembrare, eso es lo que recogerá”. (Gálatas 6: 7) Lo que hoy seas capaz
de sembrar, será lo que mañana cosecharás. Tu futuro depende de lo que realices
en tu presente. Eres libre de tus actos pero no de sus consecuencias. Charles
Reade dijo: “Siembra un acto y cosecharás un hábito. Siembra un hábito y
cosecharas un carácter. Siembra un carácter y cosecharas un destino”. Ahora, antes de sembrar la semilla piensa si podrás
cuidar la flor. El mundo está lleno de gente que quiere recoger frutos de árboles
que nunca sembraron. No juzgues tu día por cuanta cosecha lograste recoger,
sino por cuanta semilla lograste sembrar. Vale más sembrar una cosecha nueva
que llorar por la que se perdió. Si no te cansas de sembrar el bien, a su
debido tiempo cosecharás el fruto. Nunca olvides que en la vida recibes lo que
en su día sembraste. Quien siembra árboles, cosecha alimentos. Quien planta
flores, cosecha perfumes. Quien siembra trigo, cosecha pan. Quien siembra alegría,
cosecha felicidad. Quien siembra cariño, cosecha gratitud. ¡Siembra para
cosechar, cosecha para dar y da para sembrar! Humíllate para sembrar la semilla
del árbol que un día te cubrirá. George Eliot dijo: Nunca van a llover rosas.
Si queremos tener más rosas debemos sembrar más árboles”.
Màscaras
La máscara que usan determinadas personas puede ser más cerca de
la esencia, más adecuada para su ser que la cara que tienen. Oscar Wilde decía:
“El hombre es menos sincero cuando habla en su nombre. Dadle una máscara y os dirá
la verdad”. ¡Si se la quitas, callará como el resto! Cada uno se cambia de máscara
por diferentes motivos. Algunas máscaras nos la ponemos porque es como queremos
ser en realidad, otras nos las ponemos porque no soportamos enfrentarnos a lo
que hay debajo o porque es lo que otra persona necesita que seamos y algunas máscaras
nos las ponemos porque esperamos permanecer ocultos. A otros les gusta tanto el
carnaval que vive todo el año entero con una máscara. ¿Cuál es el problema de
ponerse máscaras? ¡Es que pueden arrancártelas en cualquier momento! Tarde o
temprano la máscara cae desenterrando la verdadera esencia. El tiempo no cambia
a las personas ¡Les quita la máscara! ¿Sabías que la falsedad es una máscara
que cada vez tiene más gente? ¿Cuántas veces con el semblante de la devoción y
la apariencia de acciones piadosas engañamos al diablo mismo? Fabricamos una máscara
para encontrarnos con las máscaras de los demás. Y luego nos preguntamos por qué
no tenemos a quien amar, por qué nos sentimos tan solos…
Pisanthrophobia
Muchas personas tienen miedo a confiar en los demás debido a las
experiencias negativas del pasado. Están tan acostumbrados a sufrir que cuando
llega una persona y los trata bien, con respeto y les brinda su cariño, todo
les da miedo. Otros tienen miedo de volverse cercanos a cualquier persona,
porque todos aquellos que dijeron: “Yo siempre estaré ahí para ti”, se fueron.
Quieren y pueden volver a confiar, pero siempre tendrán la duda y el miedo de
que vuelvan a fallarles otra vez. Sin embargo, la inacción cultiva el miedo. La
acción cultiva la confianza y el valor. Si usted quiere conquistar el miedo, no
se quede sentado pensando acerca sobre este. ¡Salga y ocúpese! Aprenda a
confiar en lo que está ocurriendo. La confianza nunca proviene de tener todas
las respuestas, sino de estar abierto a todas las preguntas. Recuerda que un pájaro
posado en un árbol nunca tiene miedo de que la rama se rompa, porque su
confianza no está en la rama sino en sus propias alas. Escríbele una carta a tu
miedo: “Querido miedo… Tengo que decirte que lo nuestro se acabó. Ya he tenido
suficiente. Ya me has frenado en demasiadas ocasiones y no estoy dispuesto a
aguantar esta situación ni un minuto más. Además, he conocido a otros mucho más
interesantes que tú. Se llaman confianza, ilusión y esperanza. Así que me
despido porque me voy con ellos. A partir de aquí empieza a confiar en alguien y
deja atrás el miedo que tienes...
lunes, 9 de abril de 2018
Bibliofilia
Jorge Luis Borges decía: “Hay quienes no pueden imaginar un mundo
sin pájaros; hay quienes no pueden imaginar un mundo sin agua; en lo que a mí
se refiere, soy incapaz de imaginar un mundo sin libros”. La lectura es a la
mente lo que el ejercicio al cuerpo. La lectura como el amor es la piedra ideal
para afinar el alma. Aquel que dice que no le gusta leer es porque nunca ha leído
y quien dice que leer es aburrido es porque no ha encontrado el libro indicado.
Confucio dijo que: “No importa lo ocupado que piensas que estás, debes
encontrar tiempo para leer, o entregarte a una ignorancia auto elegida. ¿Sabías
que los libros muerden? Muerden la mediocridad, muerden el cerebro y lo
despiertan. La lectura nos abre las puertas del mundo que te atrevas a
imaginar. Los libros son puertas que te llevan a la calle. Con ellos
aprendes, te educas, viajas, sueñas,
imaginas, vives otras vidas y multiplicas la tuya por mil. Amar la lectura es
trocar horas de hastió por horas de inefable y deliciosa compañía. Si lees poco
actuarás como muchos; si lees mucho actuarás como pocos. ¡Me encanta leer! Me
encanta la sensación de que, incluso cuando vuelves a la realidad, aun sientes
que estas en un mundo diferente. “El que ama la lectura, decía Godwin, tiene
todo a su alcance”.
No pido que lo entiendas
¿Sabías que las personas calladas poseen las mentes más ruidosas?
No decir nada no significa que no pasa nada. Y no debes disculparte por sentir
lo que sientes, porque sería como decir “Lo siento por ser real”. Hay que saber
decir que NO sin sentirnos mal, o pensando que dañamos a alguien. Intentar
gustar a todo el mundo es un desgaste enorme. Alguien dijo que la manera más rápida
de reducir estrés es aprender a decir NO. Como cuando la mente de una mujer
decide decir “Basta”. ¿Cómo interpretarlo? Algunos quieren confundirse entre lo
que ella piensa, lo que quiere decir, lo que cree decir, lo que dice, lo que
quieres oír, lo que oyes, lo que crees entender, lo que quieres entender o lo
que entiendes. Para mí es muy simple: “Basta” es ¡Basta! Una vez tomada la decisión
ya ni el corazón se entromete. En mi caso a mí me enseñaron desde pequeño que
NO es NO. ¡A mí me lo dicen una sola vez y para siempre! Es mejor que te digan
la verdad, porque la verdad no mancha los labios de quien la dice, sino la
conciencia de quien la oculta. Por eso hay que ir siempre con la verdad por
delante. A mí me gusta que me digan la verdad… Yo ya veré si duele o no. La
sinceridad abre corazones y cierra dudas. Ahora ¡No hay peor ciego que el que
no quiere ver! Juan Gabriel dijo: “Lo que se ve no se pregunta”. Yo digo que: “Si
tiene cola de pato, camina como pato y hace CUAC, entonces debe ser pato”.
Equipo de trabajo vs grupo de trabajo
¿Sabías que las personas que se tienen antipatía, encontrándose en el mismo
barco, se ayudaran entre sí en caso de peligro de zozobrar? Salomón dijo que: “Mejores
son dos que uno… porque si cayeren, el uno levantara a su compañero; pero ¡ay
del solo! Que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante”. Queda claro
entonces que una sola mano no puede aplaudir y que unión significa una cosa:
Trabajo en equipo. Debemos reconocer que ninguno de nosotros es más importante
que el resto de nosotros y que tal y como dijo Rocky: “Yo tengo brechas, ella
tiene brechas, pero juntos no tenemos ninguna brecha”. Un equipo de trabajo
funciona como una maquinaria con diversos engranajes, todos deben funcionar a la
perfección, si uno falla el equipo fracasa. Nadie sabe todo, todos saben algo,
entre todos saben mucho. Michael Jordan dijo: “El talento gana partidos, pero
el trabajo en equipo gana campeonatos”. Ahora, no hay nada malo en competir, el
problema es cuando dañas al equipo y a tus colegas al dirigirte a “su yugular”.
Ojala todas las organizaciones pudieran entender que no hay problema que no
podamos resolver juntos, y muy pocos que podamos resolver por nosotros mismos. “Si
perdemos, continuaremos siendo el mejor equipo del mundo, dijo Pep Guardiola, si
ganamos, seremos eternos”.
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