Tales de Mileto dijo en una ocasión: “La cosa más difícil es
conocernos a nosotros mismos; la más fácil es hablar mal de los demás”. Muchas
personas emplean toda su vida ocupándose de los demás; una mitad para amarlos y
la otra mitad para criticar la conducta de ellos. Difícilmente piden una
disculpa, necesitan siempre destacar lo negativo de aquellos que tienen más
cerca, sean familiares o no. Haciendo esto ignoran sus propios defectos,
limitaciones y miserias humanas, que no son pocas. “Aquellos cuya conducta se
presta más al escarnio, dijo Moliere, son siempre los primeros en hablar de los
demás”. Una lengua viperina utiliza la práctica común de hablar mal de otros,
incluso aunque no se tengan argumentos. Sus juicios y comentarios son generados
por sus propios rencores infundados. Hablar mal de los demás no es más que una
excusa para hablar bien de nosotros mismos ¡Una forma deshonesta de
autoalabanza! Una lengua viperina olvida que el daño que le hace a los demás,
hace más en ella misma, que en la persona que pretende lastimar. La venganza,
el rencor, hablar mal de alguien queda en la memoria de la lengua viperina y
eso le hará vivir en la oscuridad y en la amargura. ¡Constantemente tropieza
más seguido con la lengua que con los pies! Se me olvidaba: “Esa persona que
viene y te habla mal de los demás, es aquella que después va con los demás a
hablar mal de ti”. Después no digas que no te lo advertí…
sábado, 10 de agosto de 2019
viernes, 9 de agosto de 2019
Estrellarse contra la realidad
Leí en alguna parte que “Cuando no se puede manejar la situación,
es mejor estacionarla”. Siempre es mejor frenar las cosas de buena manera, y no
estrellarse de manera horrorosa al no poder controlar la situación. Sin
embargo, muchas veces sabemos que vamos a estrellarnos y aún así aceleramos. ¿Por
qué? ¡Es muy simple! Es esa manía de negarse a la realidad, de vivir de ilusiones,
de flotar en fantasías. Persistir en ello asegura la caída y la muerte por “realidades”.
Uno de los principales problemas del sufrimiento humano, es negarse a aceptar
lo que la realidad siempre tiene preparado para nosotros. Negarse a aceptar la
realidad nunca hará que desaparezca y no hay peor ciego que el que ya vio la
realidad y decide volver a cerrar los ojos. Negar la realidad es lo más fácil del
mundo. Mucha gente lo hace, pero la realidad sigue siendo realidad. Podrás
girar la cabeza, huir o negar la evidencia; pero no por eso va a dejar de ser
verdad ¡Al final la dura realidad acabará por alcanzarte y no podrás ignorar
sus consecuencias! Es duro aceptar la realidad, pero es mucho más duro aceptar
una mentira como real. Prefiere siempre una verdad dolorosa y entiende que hay cosas
que están destinadas a suceder. Aceptar la realidad es tan doloroso como necesario,
si te niegas a aceptarla, el más afectado eres tú.
jueves, 8 de agosto de 2019
martes, 6 de agosto de 2019
lunes, 5 de agosto de 2019
Cuando perder es ganar
Salomón dijo en una ocasión: “He sido testigo, en esta vida, que:
El corredor más veloz no siempre gana la carrera; no siempre el sabio tiene qué
comer; quien es inteligente no es necesariamente rico y el bien instruido no
siempre tiene éxito en la vida. El ejército más poderoso no siempre gana la batalla,
aunque esté mejor preparado para el combate.” ¿Será que aquel, tratando de ser
el mejor, no gana porque se cree que es el mejor? Unos se consuelan diciéndose a
sí mismos que “a veces se gana y a veces se pierde… ¡Pero siempre se aprende!”.
Y están los que envían a otros a apostar y arriesgar con un susurro en el oído:
“¡Gana o pierde, pero siempre inténtalo y lucha! Y yo me pregunto: “¿Por qué no
van ellos?” Ahora, el hecho de que siempre no se gana no debe arrojarte al sofá
de la autocompasión y el acostumbramiento. Deja de hacerte la víctima ¡Eres un
guerrero! Tal vez no estás tan bien como quisieras, pero tampoco estás mal como
otros quisieran. Dite a ti mismo: “Aún estoy aquí, de pie, dando pelea y puede
ser caiga. Sin embargo, de algo estoy seguro ¡En el suelo no me quedo! No te dejes
engañar acerca de que el mal casi siempre gana al bien, básicamente porque los
objetivos del mal y el camino para llegar a ellos son más fáciles que los que
persigue el bien. Da por bien perdido lo perdido, sobre todo cuando te sirva
para liberarte de algo. A veces se gana más cuando se pierde que cuando se
gana. Existen batallas que empobrecen al vencido, más no enriquecen al
vencedor.
lunes, 1 de julio de 2019
El Israel de Dios
En Efesios capítulo 2: 11 al 22, el Apóstol Pablo expresa que los
gentiles no debemos olvidar que antes estábamos excluidos de la ciudadanía
israelí, viviendo en este mundo sin Dios y sin esperanza. Pero ahora hemos sido
acercados por medio de la sangre de Cristo, el cual nos ha unido, a los
gentiles, con los judíos en un solo pueblo por medio de su cuerpo en la cruz,
derribando el muro de hostilidad que nos separaba a unos y otros. Dios hizo la
paz entre judíos y gentiles al crear de los dos grupos un nuevo pueblo en él y
la hostilidad que había entre nosotros quedó destruida. Ahora, juntos
constituimos su casa, la cual está edificada sobre el fundamento de los
apóstoles y los profetas. Y la piedra principal es Cristo Jesús mismo. El plan
de Dios, continúa diciendo el Apóstol en Efesios 3: 6, consiste en que todos
los judíos como los gentiles que creen la Buena Noticia gozan por igual de las
riquezas heredadas por los hijos de Dios. Ambos pueblos forman parte del mismo
cuerpo y ambos disfrutan de la promesa de las bendiciones porque pertenecen a
Cristo Jesús. Ya no importa, según Gálatas 3: 28, si somos judíos o no, si
somos esclavos o libres sin distingo de género. Si estamos unidos a Jesucristo,
todos somos iguales. Lo importante, concluye Pablo en Gálatas 6: 16, es ser una
persona distinta, una nueva creación. Que la paz y la compasión de Dios estén
con todos los seres humanos que ajusten su vida a esta norma; ellos son el
nuevo pueblo de Dios ¡El Israel de Dios!
domingo, 23 de junio de 2019
La muerte según la Biblia
La muerte es un ser viviente con cualidades de una persona:
pensamientos, emociones y voluntad. Actúa con poder y libertad limitados sobre
todo ser vivo: en un tiempo y espacio, también limitados (Apocalipsis 6: 8). La
muerte ejerce su dominio en la tierra y nosotros somos sus víctimas como consecuencia
de la desobediencia de Adán y Eva al violar la prohibición expresa de parte de
Dios en Génesis 2: 16 – 17. Sin embargo, Isaías profetiza (25: 8) que un día
Dios le quitaría el poder que una vez otorgó a la muerte. Lo anterior se
cumplió cuando Jesús destruyó por medio de Su muerte, el poder de quien tenía
el dominio sobre “El Imperio de la muerte” según Hebreos 2: 14 y Hechos 2: 24.
¡El poder que tenía la muerte ahora le pertenece a Cristo! “Yo soy el que vive.
Estuve muerto, ¡pero mira! ¡Ahora estoy vivo por siempre y para siempre! Y
tengo en mi poder las llaves de la muerte y del lugar de los muertos”
(Apocalipsis 1: 18). Un día establecido, ella será juzgada como una persona y
con sentencia firme se ejecutará la pena (Apocalipsis 20: 13 – 14). Es verdad
que la muerte es un padecimiento por el que irremediablemente hasta el día de
hoy nosotros, los seres humanos, tenemos que padecer hasta la segunda venida de
Jesucristo. ¡Su misión es el fracaso de la iglesia! Y aunque generación tras
generación sucumba ante el poder de la muerte física, otras generaciones
surgirán para que la iglesia continúe. ¡Jesús lo dijo! “Voy a construir mi
iglesia; y ni siquiera el poder de la muerte podrá vencerla.” Mateo 16: 18.
lunes, 17 de junio de 2019
Las oraciones de los santos
¿Sabías que cuando los cristianos oran, el cielo se complace?
Apocalipsis 8: 1 - 5 dice que hubo silencio por todo el cielo durante media
hora y que se le dio a un ángel una gran cantidad de incienso para mezclarlo
con las oraciones del pueblo de Dios como una ofrenda sobre el altar de oro
delante del trono. Y el humo del incienso, mezclado con las oraciones de los
santos, subió hasta la presencia de Dios desde el altar donde el ángel lo había
derramado. Hay cosas que acontecen en los cielos que no ves cuando oras. Las
alabanzas que constantemente se escuchan en los cielos, de repente son
silenciadas ¡Todos callan! El cielo entero se detiene para oír las oraciones de
los santos que están a punto de ser elevadas a Dios. ¡Las necesidades de los
cristianos son más importantes para Dios que todas las alabanzas de cielo!
Hasta los ángeles cooperan añadiendo incienso a las oraciones de todos los
santos y ayudan para que estas plegarias lleguen a la presencia del Eterno ¡A
su mismo trono! Incienso viene del latín “encender”. Hay una intervención
divina que añade fuego a nuestras oraciones, dado que antes de que lleguen a la
presencia del Trono de Dios necesitan estar encendidas mediante el filtro
angelical. Todos tus momentos de quebrantamiento, de devoción profunda y de
compromiso con la santidad de Dios suben a Su trono y son contestadas con
truenos, relámpagos y terremotos: Una tremenda confrontación de fuerzas espirituales
que hace desaparecer todas tus tinieblas.
domingo, 16 de junio de 2019
Algo le pasa a mi héroe
Algo le pasa a mi héroe, algo le pasa, tan solo veo un vacío en su
mirada. Algo le pasa a mi héroe, no dice nada, no repite las historias que me
contaba. Algo le pasa a mi héroe, perdió sus fuerzas, ya no pronuncia mi
nombre, no lo recuerda. Ni su cuerpo ni su mente son lo que era, pareciera
andar flotando por las estrellas. Sin querer entró en un mundo donde no hay
penas ni glorias, cada paso que va dando va borrando una memoria. Veo que el
árbol de su vida poco a poco se deshoja y aquel roble que era fuerte con los
años se desploma. Yo le hablo de nosotros de las cosas que vivimos, que tengo
su mismo nombre y que llevo su apellido. Que me ha dado dos hermanos, que le
vivo agradecido porque ha sido el mejor padre que pueda tener un hijo. El me escucha,
pero no me habla… Algo le pasa a mi héroe, donde se iría aquel que fuera mi
ejemplo, que era mi guía. Se ha convertido en un niño, quien lo diría. Ahora
nos toca cuidarlo como él lo hacía. Y mi madre le dedica cada hora de su día
manteniendo la promesa de amarlo toda la vida. Y los nietos van creciendo, se
hace grande la familia y si sus ojos hablaran seguramente diría que nos conoce
todavía. Algo le pasa a mi héroe ¡Algo le pasa! (Víctor Manuelle)
lunes, 10 de junio de 2019
Tres tipos de hombre
“El hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de
Dios… porque se han de discernir espiritualmente” (1 Corintios 2: 14). “Les he
estado hablando como si fueran niños en la vida cristiana, como a carnales, y
no he podido hablarles como a cristianos espirituales” (1 Corintios 3: 1). El
apóstol Pablo divide al hombre en tres categorías. En primer lugar, un hombre
natural que vive de acuerdo con lo natural. La palabra de Dios, sus promesas,
su Gracia y la fe son cosas incomprensibles. Está limitado por su entendimiento
finito y racional. Es un inconverso que no ha nacido de nuevo y por tanto no
puede ver el reino de Dios (Juan 3: 3). Cuando nacemos, todos somos carnales y
cuando nacemos de nuevo esta carnalidad persiste. Tal era el caso de los
corintios, los cuales eran cristianos carnales o niños inmaduros en su vida
cristiana. Debe quedar claro que la carnalidad del hombre no es removida por
medio de la conversión, la cual es una experiencia que ocurre en un instante.
La carnalidad debe ser removida por medio de la obra de santificación, la cual
es un proceso continuo y es la voluntad de Dios según 1 Tesalonicenses 4: 3. El
hombre espiritual crucifica continuamente los deseos de la carne. Es transformado
y piensa como Cristo piensa. ¡Su deseo es agradar a Cristo! El hombre
espiritual es dirigido por el Espíritu. Mientras aprendemos a seguir a Jesús,
aprendemos también a sentir la dirección del Espíritu. Jesús dijo: “Mis
seguidores son como las ovejas, que reconocen la voz de su pastor, y él las
conoce a ellas. ¡Mis seguidores me obedecen! (Juan 10: 27)
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