Decimos que: “No hay, peor cosa que poner a un indio a repartir
chicha”, cuando se encomienda una tarea a alguien que no es adecuado o que no
tiene la competencia del caso. Hablo de gerentes, políticos, pastores de
iglesias, etc. Una persona puede ser muy competente y con un claro dominio de
sus labores cotidianas. Sin embargo, esto no quiere decir que deba ser
ascendido a un cargo superior por lo bueno que es en su posición actual. Shakespeare
decía que: “Procurando lo mejor estropeamos a menudo lo que está bien”. Lo más
probable que suceda es que esta persona experimente un descenso en su
profesionalidad que le llevará a ser incompetente en el nuevo puesto. Lo
anterior se conoce como “El principio de Peter”. Esta es una realidad que
afecta gravemente a muchas organizaciones y al rendimiento del equipo de
trabajo. Cabe decir, que esto no tiene nada que ver con el crecimiento
profesional de la persona, sino que está orientado a la colocación errónea de
personas en puestos no apropiados para ellos, bien por su personalidad o escasa
mentalidad de liderazgo o dirección de equipos. Si los puestos de toma de
decisiones y alta responsabilidad están ocupados por personas incompetentes, es
evidente que las decisiones que se tomen, lejos de ser acertadas, causarán
catastróficas pérdidas para la organización. La incompetencia será más dañina
cuanto mayor sea el poder del incompetente. ¡Y después de tantos años, nos
seguimos preguntamos porque las cosas siguen saliendo mal!
sábado, 8 de diciembre de 2018
viernes, 7 de diciembre de 2018
Quisiera...
Quisiera volver a repetir varias cosas de mi vida: Unas para
evitar haberlas hecho y otras para disfrutarlas una vez más. Quisiera perder la
memoria para empezar de cero y de nuevo sin necesidad de olvidar el pasado,
basta con aceptarlo y soltarlo. Revisarlo de vez en cuando para evitar repetir
los errores que antes cometí. ¿Para qué repetir antiguos errores, habiendo
tantos errores nuevos por cometer? Quisiera tener sueños de los que no quisiera
despertar y que mis realidades fueran solo un sueño. Olvidar lo que quisiera y
no recordar lo que no quisiera. Quisiera no enojarme ni dejarme llevar por la
rabia, alejarme un rato y calmarme para no abrir mis heridas… para no ofender. Quisiera
que mi vida tuviera un botón de reinicio. Olvidar la persona que soy hoy,
sentir esa ilusión del principio. Ilusionarme sin miedo a decepcionarme, pero desconfío
de todo por miedo a que me pase lo mismo otra vez. No estoy bien como yo
quisiera, pero tampoco estoy mal como otros quisieran. Sigo aquí, de pie dando
pelea y puede que me caiga, pero les aseguro que en el suelo no me quedo. Quisiera
ser un árbol, para morir de pie y saber que no moriré derrotado. Solo denme
tiempo, ya volveré a ser yo otra vez…
La fuerza de unos pocos
Después de la muerte de Josué y su generación, el pueblo se volvió
a los baales, por lo cual se encendió contra ellos el furor del Señor quien permitió
que sus enemigos los oprimieran. Entonces el pueblo se arrepentía y clamaba al
Señor por liberación. El Señor levantaba jueces para librarlos, pero pasado el
tiempo de un juez, otra vez se apartaban. ¡Esto sucedió 13 veces en 356 años!
Jueces 6 nos relata, por quinta vez, a un Israel tocando fondo antes de
volverse a Dios. El libertador designado en esta ocasión se llamaba Gedeón el
cual en el momento de su llamado estaba limpiando trigo, a escondidas de los
madianitas. El ángel de Dios se le apareció a Gedeón y le dijo: —¡Qué fuerte y
valiente eres! ¡Por eso Dios está contigo! La respuesta de Gedeón fue culpar a
Dios de la situación del pueblo en lugar de confesar a Dios de los pecados que crearon
los problemas. Sin embargo, Gedeón acepta la misión y Dios prueba severamente
su fe al disminuir las tropas judías de 32 mil soldados a 300 que irían a la
batalla contra 135 mil enemigos (Jueces 8: 10) ¡450 a 1! Con un ejército tan
pequeño, no podía caber alguna duda de que cualquier victoria provendría de
Dios. ¿Las armas de este minúsculo ejercito? 300 trompetas, 300 cántaros rotos
y 300 antorchas encendidas que provocaron que los enemigos empezaran a matarse
unos a otros entre ellos, sin que nada ni nadie pudiera explicar la causa. Esta
historia demuestra que un corazón guerrero enamorado de Jesucristo, alcanza y
sobra para emprender y ganar una batalla... ¡No lo hará usted, lo va a hacer
Dios a través suyo!
Vencido
Me siento impotente porque llevo mucho tiempo esperando las flores
de semillas que aún no han florecido. Me mata por dentro, pero tengo que actuar
como si todo estuviera bien. Siento un nudo en la garganta y unas ganas de
llorar cuando siento la imposibilidad de cambiar lo que no puedo. Se lo que hay
que hacer cuando no hay nada que decir. Pero no sé lo que hay que hacer cuando
los sentimientos se arremolinan dentro ¡Entonces se me acumula todo y exploto!
Dicen que las peores lágrimas son las de la impotencia, así como amarga es la
espera. La espera se convierte en insomnio, en nostalgia, en error, en duda, en
tristeza... ¡Y te cansas! Te cansas de luchar con lo mismo, porque cada vez que
lo intentas, sucede algo que te hace desistir. Lo vuelves a intentar, pero…
siempre te falta algo. Intentas hacer lo mejor, pero no tienes éxito. ¿Será que
mi problema es no saber reconocer la derrota? Hay batallas que no pueden
ganarse. Harry Houdini dijo una vez: “Estoy cansado de luchar. Creo que esta
cosa me va a vencer”. Cierto es que no hay que rendirse, pero ¿Cuánto tiempo
llevo luchando? Estoy tan cansado que cada paso nuevo que doy es un castigo. Lo
he intentado todo, he luchado con valor, pero tal vez ha llegado el momento de
dejarlo ya, ¡Dejar de castigarme y entender que “Querer" no siempre es “poder”! No
tiene sentido aguantar una mala situación cuando no hay nada que hacer para
mejorarlo.
jueves, 6 de diciembre de 2018
Mi guitarra
Mi madre me regaló mi primera y única guitarra, la cual conservo, desde
hace más de 30 años. Mi guitarra ya existía desde antes de que yo viniera al
mundo y no le importó quien era yo, si sabía tocar o cual género musical me
gustaba más. ¡Simplemente me aceptó! Durante todo este tiempo ha sido mi terapeuta,
me ha ayudado a aliviar las penas y ¡Es la única que nunca me ha abandonado! Muchas
veces ha acompañado mi soledad y me ha escuchado en medio de la tristeza,
siendo la única que me entiende cuando he llorado y siempre ha estado ahí cuando
he necesitado de alguien y no hay nadie. En incontables ocasiones mi guitarra
se ha adueñado de mi dolor en forma de melodía triste y me he desahogado con
ella como si tuviera más sentimientos que una persona. ¡Si mi guitarra hablara tendría
muchas historias que contar! Con ella he llegado a creer que no somos nosotros
sin ciertas cosas que, aunque no lo parezcan son indispensables. No es que esté
atado a ella; al contrario, mi guitarra me ha liberado y ha sacado mi
personalidad afuera. Cuando la tomo en mis manos siento algo primitivamente
calmante que se va a mi sistema nervioso y me hace sentir que estoy a diez
metros de altura. Con ella he aprendido que hay mil sentimientos dentro de cada
conjunto de notas y que cada sentimiento representa un momento de mi vida. Seis
cuerdas y un trozo de madera… Jamás pensé que dos cosas tan sencillas me harían
tan feliz.
La más bella creación
Cuando creé los cielos y la tierra les hablé de existir. Cuando
creé al hombre, lo formé y soplé vida en su ser. Pero a ti, mujer, te formé
después de haber soplado el aliento de vida al hombre, porque tu interior es
muy delicado. Permití que un profundo sueño se apoderara de Él para poder crearte
paciente y perfectamente. El hombre fue puesto a dormir para que no
interfiriera con la creatividad. Te
formé de un hueso, elegí el hueso que protege la vida del hombre, elegí la
costilla que protege su corazón e interior y lo yergue y apoya, como tú debes
hacer. Te formé a partir de este hueso, te moldeé, te formé bella y
perfectamente. Tus características son como las de la costilla, fuerte pero
delicada y frágil, provees protección para el órgano más delicado del hombre,
su corazón. Su corazón es el centro de su ser, su interior contiene el aliento
de vida, la caja formada por la costilla se quebrará antes de permitir que se
dañe el corazón. Sostén al hombre como la caja de costillas sostiene al cuerpo.
No vienes de sus pies, para estar por debajo de él, no fuiste tomada de su
cabeza, para estar por encima de él, fuiste tomada de su costado para estar a
su lado y ser mantenida muy cerca de él. Así que, mujer: apoya al hombre, en
humildad, muéstrale el poder de la emoción que te he dado, en suave quietud
muéstrale tu fortaleza, en el amor muéstrale que eres la costilla que protege
su interior.
Un niño nos es nacido
En un momento de gran oscuridad, según Isaías 9, Dios prometió
enviar una Luz. Un futuro esperanzador que se cumplió con el nacimiento de
Cristo y el establecimiento de su reino eterno. Emanuel (Isaías 7:14) que
traducido es “Dios con nosotros” sería el nombre propio de simbolismo mesiánico
aplicado a Jesús en su nacimiento. El nombre de Dios es un misterio más allá
del entendimiento y demasiado maravilloso para imaginarlo y podemos observarlo en
sus atributos (Isaías 9: 6 – 7) (a) ADMIRABLE: Excepcional, maravilloso,
sublime, sin par. Indica que debemos reverenciar el admirable nombre de Dios
debido a que simboliza su naturaleza, persona y reputación. Es lamentable que el
nombre de Dios se usa tan a menudo en conversaciones vulgares, que hemos perdido
de vista su santidad. (b) CONSEJERO: Refleja que Dios nos da una ayuda de emergencia
en tiempos de crisis y quiere ser nuestro guía a través de nuestra vida. (c) DIOS
FUERTE: Omnipotente, poderoso, héroe y triunfador infinito de su pueblo, el
guerrero divino que ha triunfado sobre el pecado y la muerte. (d) PADRE ETERNO:
Sin límite de tiempo, protector. «Eterno» significa «presente en todas partes»;
el Señor posee los atributos de eternidad y omnipresencia. (e) PRINCIPE DE PAZ:
Sanidad, bienestar y prosperidad. Hay paz con Dios y entre los hombres por
medio de Jesús, una paz que sobrepasa todo entendimiento humano.
Cómo brillar en Navidad
Los magos viajaron miles de kilómetros para ver a Jesús el cual
tendría probablemente uno o dos años cuando lo hallaron. Al llegar a Belén
(Mateo 2) preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque
su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarle”. Astrónomos
coreanos citan a finales de marzo del 4 a.C. la aparición de un cometa gigante
sin cola. También astrónomos chinos registraron la explosión de una estrella
nova a finales de marzo y principios de abril del 5 a.C. la cual fue visible muchos
días. Otra probabilidad es que la conjunción planetaria de Marte, Júpiter y
Saturno en el 6 a.C. pudo haber iniciado la marcha de los sabios. De la estrella
podemos extraer algunas reflexiones y hasta crear una analogía con la vida del
cristiano: (a) Todos saben que la estrella pertenece a Jesús (V. 2) “Su
estrella”, ¿Pertenecemos nosotros a Jesús? (b) La estrella cumple una
responsabilidad, la cual es brillar. Los magos dijeron: “Hemos visto”, ¿Somos nosotros
luz en el mundo? (c) La estrella obedece el rumbo de Dios: “En el oriente”, en
la ruta de Dios. (d) La estrella establece la diferencia (V. 7). La “Aparición
de la estrella”, marcó un antes y un después en el firmamento. (e) La estrella
guía al mundo perdido a Cristo (V. 9) “Iba delante de ellos... se detuvo sobre
donde estaba el niño”, ¿Quién sigue a quién?, ¿Guiamos o seguimos al mundo? (f)
La estrella da el verdadero gozo al mundo (V. 10) “Se regocijaron”, El mundo no
necesita más diversión ¡Necesita el gozo de la Salvación!
miércoles, 5 de diciembre de 2018
La mayor satisfacción
Jesús dijo que: “Dios bendice más al que da que al que recibe”.
Todo lo que haces con amor, desinterés y sinceridad regresa a ti con mayor proporción.
No importa cómo te paguen los demás, la recompensa viene de arriba y no llena
tu ego, sino tu corazón. Todas las cosas que salen de ti, regresan a ti. Así
que no es necesario preocuparse por lo que vas a recibir. Mejor preocúpate por
lo que vas a dar. Todo aquello que das, te lo das a ti mismo y todo aquello que
no das ¡Te lo quitas! En este mundo lo que nos hace ser ricos no es lo que
adquirimos, sino lo que damos. Tal vez en lugar de crecer, necesitamos
empequeñecernos para mirar aquello que llamamos realidad con los ojos de un
niño. Deja siempre suficiente tiempo en tu vida para hacer algo que te haga
feliz, te de la mayor satisfacción y te traiga alegría. Cuando das, encuentras
en la felicidad ajena tu propia felicidad. Esto tiene más poder sobre tu bienestar
que cualquier otro factor económico. No subestimes el poder de una caricia, una
sonrisa, una palabra amable, un oído atento, un cumplido honesto o el mas mínimo
acto de cuidado ¡No tienes idea del potencial que tienen de cambiar una vida!
Es verdad que hay momentos en la vida que son especiales por si solos, pero
compartirlos con otros los convierte en momentos inolvidables. Las cosas son al
revés: Creemos que al recibir seremos felices, pero, de hecho, es dar lo que
nos produce la mayor satisfacción.
Que cada palo aguante su vela
En la quilla de los barcos se colocan maderos perpendiculares y velas
que se suspenden de ellos y cuyo peso soportan; aguantándolas por sí mismos ya
haga sol y un clima maravilloso, o estén inmersos en la peor de las tempestades
con lluvia, viento y olas. De la misma manera una persona debe hacer frente a
las responsabilidades que acarrean sus acciones. Recuerda que toda acción tiene
consecuencias positivas y negativas. Al reconocer ambos lados uno acaba siendo
responsable y realista de sus actos. Cada uno es responsable de lo que le
sucede y tiene el poder de decidir lo que quiere ser. Lo que eres hoy es el
resultado de tus decisiones y elecciones en el pasado. Lo que seas mañana será
consecuencia de tus actos de hoy. ¡Eres libre de tus actos, pero no de sus
consecuencias! No culpes a los demás por tu situación; eres lo que eres por decisión
tuya. Estás donde has elegido estar. Eres responsable cuando tomas decisiones
conscientemente, cuando estás dispuesto a rendir cuentas por tus actos ante
alguien y, sobre todo, cuando aprendes de ellos. Todo iría mejor si cada uno
tuviera en cuenta el efecto que sus actos tienen sobre los demás. ¿Bueno o
malo? ¡Que cada palo aguante su vela!
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