sábado, 8 de diciembre de 2018

Incompetencia


Decimos que: “No hay, peor cosa que poner a un indio a repartir chicha”, cuando se encomienda una tarea a alguien que no es adecuado o que no tiene la competencia del caso. Hablo de gerentes, políticos, pastores de iglesias, etc. Una persona puede ser muy competente y con un claro dominio de sus labores cotidianas. Sin embargo, esto no quiere decir que deba ser ascendido a un cargo superior por lo bueno que es en su posición actual. Shakespeare decía que: “Procurando lo mejor estropeamos a menudo lo que está bien”. Lo más probable que suceda es que esta persona experimente un descenso en su profesionalidad que le llevará a ser incompetente en el nuevo puesto. Lo anterior se conoce como “El principio de Peter”. Esta es una realidad que afecta gravemente a muchas organizaciones y al rendimiento del equipo de trabajo. Cabe decir, que esto no tiene nada que ver con el crecimiento profesional de la persona, sino que está orientado a la colocación errónea de personas en puestos no apropiados para ellos, bien por su personalidad o escasa mentalidad de liderazgo o dirección de equipos. Si los puestos de toma de decisiones y alta responsabilidad están ocupados por personas incompetentes, es evidente que las decisiones que se tomen, lejos de ser acertadas, causarán catastróficas pérdidas para la organización. La incompetencia será más dañina cuanto mayor sea el poder del incompetente. ¡Y después de tantos años, nos seguimos preguntamos porque las cosas siguen saliendo mal!

viernes, 7 de diciembre de 2018

Quisiera...


Quisiera volver a repetir varias cosas de mi vida: Unas para evitar haberlas hecho y otras para disfrutarlas una vez más. Quisiera perder la memoria para empezar de cero y de nuevo sin necesidad de olvidar el pasado, basta con aceptarlo y soltarlo. Revisarlo de vez en cuando para evitar repetir los errores que antes cometí. ¿Para qué repetir antiguos errores, habiendo tantos errores nuevos por cometer? Quisiera tener sueños de los que no quisiera despertar y que mis realidades fueran solo un sueño. Olvidar lo que quisiera y no recordar lo que no quisiera. Quisiera no enojarme ni dejarme llevar por la rabia, alejarme un rato y calmarme para no abrir mis heridas… para no ofender. Quisiera que mi vida tuviera un botón de reinicio. Olvidar la persona que soy hoy, sentir esa ilusión del principio. Ilusionarme sin miedo a decepcionarme, pero desconfío de todo por miedo a que me pase lo mismo otra vez. No estoy bien como yo quisiera, pero tampoco estoy mal como otros quisieran. Sigo aquí, de pie dando pelea y puede que me caiga, pero les aseguro que en el suelo no me quedo. Quisiera ser un árbol, para morir de pie y saber que no moriré derrotado. Solo denme tiempo, ya volveré a ser yo otra vez…

La fuerza de unos pocos


Después de la muerte de Josué y su generación, el pueblo se volvió a los baales, por lo cual se encendió contra ellos el furor del Señor quien permitió que sus enemigos los oprimieran. Entonces el pueblo se arrepentía y clamaba al Señor por liberación. El Señor levantaba jueces para librarlos, pero pasado el tiempo de un juez, otra vez se apartaban. ¡Esto sucedió 13 veces en 356 años! Jueces 6 nos relata, por quinta vez, a un Israel tocando fondo antes de volverse a Dios. El libertador designado en esta ocasión se llamaba Gedeón el cual en el momento de su llamado estaba limpiando trigo, a escondidas de los madianitas. El ángel de Dios se le apareció a Gedeón y le dijo: —¡Qué fuerte y valiente eres! ¡Por eso Dios está contigo! La respuesta de Gedeón fue culpar a Dios de la situación del pueblo en lugar de confesar a Dios de los pecados que crearon los problemas. Sin embargo, Gedeón acepta la misión y Dios prueba severamente su fe al disminuir las tropas judías de 32 mil soldados a 300 que irían a la batalla contra 135 mil enemigos (Jueces 8: 10) ¡450 a 1! Con un ejército tan pequeño, no podía caber alguna duda de que cualquier victoria provendría de Dios. ¿Las armas de este minúsculo ejercito? 300 trompetas, 300 cántaros rotos y 300 antorchas encendidas que provocaron que los enemigos empezaran a matarse unos a otros entre ellos, sin que nada ni nadie pudiera explicar la causa. Esta historia demuestra que un corazón guerrero enamorado de Jesucristo, alcanza y sobra para emprender y ganar una batalla... ¡No lo hará usted, lo va a hacer Dios a través suyo!

Vencido


Me siento impotente porque llevo mucho tiempo esperando las flores de semillas que aún no han florecido. Me mata por dentro, pero tengo que actuar como si todo estuviera bien. Siento un nudo en la garganta y unas ganas de llorar cuando siento la imposibilidad de cambiar lo que no puedo. Se lo que hay que hacer cuando no hay nada que decir. Pero no sé lo que hay que hacer cuando los sentimientos se arremolinan dentro ¡Entonces se me acumula todo y exploto! Dicen que las peores lágrimas son las de la impotencia, así como amarga es la espera. La espera se convierte en insomnio, en nostalgia, en error, en duda, en tristeza... ¡Y te cansas! Te cansas de luchar con lo mismo, porque cada vez que lo intentas, sucede algo que te hace desistir. Lo vuelves a intentar, pero… siempre te falta algo. Intentas hacer lo mejor, pero no tienes éxito. ¿Será que mi problema es no saber reconocer la derrota? Hay batallas que no pueden ganarse. Harry Houdini dijo una vez: “Estoy cansado de luchar. Creo que esta cosa me va a vencer”. Cierto es que no hay que rendirse, pero ¿Cuánto tiempo llevo luchando? Estoy tan cansado que cada paso nuevo que doy es un castigo. Lo he intentado todo, he luchado con valor, pero tal vez ha llegado el momento de dejarlo ya, ¡Dejar de castigarme y entender que “Querer" no siempre es “poder”! No tiene sentido aguantar una mala situación cuando no hay nada que hacer para mejorarlo.

jueves, 6 de diciembre de 2018

Mi guitarra

Mi madre me regaló mi primera y única guitarra, la cual conservo, desde hace más de 30 años. Mi guitarra ya existía desde antes de que yo viniera al mundo y no le importó quien era yo, si sabía tocar o cual género musical me gustaba más. ¡Simplemente me aceptó! Durante todo este tiempo ha sido mi terapeuta, me ha ayudado a aliviar las penas y ¡Es la única que nunca me ha abandonado! Muchas veces ha acompañado mi soledad y me ha escuchado en medio de la tristeza, siendo la única que me entiende cuando he llorado y siempre ha estado ahí cuando he necesitado de alguien y no hay nadie. En incontables ocasiones mi guitarra se ha adueñado de mi dolor en forma de melodía triste y me he desahogado con ella como si tuviera más sentimientos que una persona. ¡Si mi guitarra hablara tendría muchas historias que contar! Con ella he llegado a creer que no somos nosotros sin ciertas cosas que, aunque no lo parezcan son indispensables. No es que esté atado a ella; al contrario, mi guitarra me ha liberado y ha sacado mi personalidad afuera. Cuando la tomo en mis manos siento algo primitivamente calmante que se va a mi sistema nervioso y me hace sentir que estoy a diez metros de altura. Con ella he aprendido que hay mil sentimientos dentro de cada conjunto de notas y que cada sentimiento representa un momento de mi vida. Seis cuerdas y un trozo de madera… Jamás pensé que dos cosas tan sencillas me harían tan feliz.

La más bella creación


Cuando creé los cielos y la tierra les hablé de existir. Cuando creé al hombre, lo formé y soplé vida en su ser. Pero a ti, mujer, te formé después de haber soplado el aliento de vida al hombre, porque tu interior es muy delicado. Permití que un profundo sueño se apoderara de Él para poder crearte paciente y perfectamente. El hombre fue puesto a dormir para que no interfiriera con la creatividad.  Te formé de un hueso, elegí el hueso que protege la vida del hombre, elegí la costilla que protege su corazón e interior y lo yergue y apoya, como tú debes hacer. Te formé a partir de este hueso, te moldeé, te formé bella y perfectamente. Tus características son como las de la costilla, fuerte pero delicada y frágil, provees protección para el órgano más delicado del hombre, su corazón. Su corazón es el centro de su ser, su interior contiene el aliento de vida, la caja formada por la costilla se quebrará antes de permitir que se dañe el corazón. Sostén al hombre como la caja de costillas sostiene al cuerpo. No vienes de sus pies, para estar por debajo de él, no fuiste tomada de su cabeza, para estar por encima de él, fuiste tomada de su costado para estar a su lado y ser mantenida muy cerca de él. Así que, mujer: apoya al hombre, en humildad, muéstrale el poder de la emoción que te he dado, en suave quietud muéstrale tu fortaleza, en el amor muéstrale que eres la costilla que protege su interior.

Un niño nos es nacido


En un momento de gran oscuridad, según Isaías 9, Dios prometió enviar una Luz. Un futuro esperanzador que se cumplió con el nacimiento de Cristo y el establecimiento de su reino eterno. Emanuel (Isaías 7:14) que traducido es “Dios con nosotros” sería el nombre propio de simbolismo mesiánico aplicado a Jesús en su nacimiento. El nombre de Dios es un misterio más allá del entendimiento y demasiado maravilloso para imaginarlo y podemos observarlo en sus atributos (Isaías 9: 6 – 7) (a) ADMIRABLE: Excepcional, maravilloso, sublime, sin par. Indica que debemos reverenciar el admirable nombre de Dios debido a que simboliza su naturaleza, persona y reputación. Es lamentable que el nombre de Dios se usa tan a menudo en conversaciones vulgares, que hemos perdido de vista su santidad. (b) CONSEJERO: Refleja que Dios nos da una ayuda de emergencia en tiempos de crisis y quiere ser nuestro guía a través de nuestra vida. (c) DIOS FUERTE: Omnipotente, poderoso, héroe y triunfador infinito de su pueblo, el guerrero divino que ha triunfado sobre el pecado y la muerte. (d) PADRE ETERNO: Sin límite de tiempo, protector. «Eterno» significa «presente en todas partes»; el Señor posee los atributos de eternidad y omnipresencia. (e) PRINCIPE DE PAZ: Sanidad, bienestar y prosperidad. Hay paz con Dios y entre los hombres por medio de Jesús, una paz que sobrepasa todo entendimiento humano.

Cómo brillar en Navidad


Los magos viajaron miles de kilómetros para ver a Jesús el cual tendría probablemente uno o dos años cuando lo hallaron. Al llegar a Belén (Mateo 2) preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarle”. Astrónomos coreanos citan a finales de marzo del 4 a.C. la aparición de un cometa gigante sin cola. También astrónomos chinos registraron la explosión de una estrella nova a finales de marzo y principios de abril del 5 a.C. la cual fue visible muchos días. Otra probabilidad es que la conjunción planetaria de Marte, Júpiter y Saturno en el 6 a.C. pudo haber iniciado la marcha de los sabios. De la estrella podemos extraer algunas reflexiones y hasta crear una analogía con la vida del cristiano: (a) Todos saben que la estrella pertenece a Jesús (V. 2) “Su estrella”, ¿Pertenecemos nosotros a Jesús? (b) La estrella cumple una responsabilidad, la cual es brillar. Los magos dijeron: “Hemos visto”, ¿Somos nosotros luz en el mundo? (c) La estrella obedece el rumbo de Dios: “En el oriente”, en la ruta de Dios. (d) La estrella establece la diferencia (V. 7). La “Aparición de la estrella”, marcó un antes y un después en el firmamento. (e) La estrella guía al mundo perdido a Cristo (V. 9) “Iba delante de ellos... se detuvo sobre donde estaba el niño”, ¿Quién sigue a quién?, ¿Guiamos o seguimos al mundo? (f) La estrella da el verdadero gozo al mundo (V. 10) “Se regocijaron”, El mundo no necesita más diversión ¡Necesita el gozo de la Salvación!

miércoles, 5 de diciembre de 2018

La mayor satisfacción


Jesús dijo que: “Dios bendice más al que da que al que recibe”. Todo lo que haces con amor, desinterés y sinceridad regresa a ti con mayor proporción. No importa cómo te paguen los demás, la recompensa viene de arriba y no llena tu ego, sino tu corazón. Todas las cosas que salen de ti, regresan a ti. Así que no es necesario preocuparse por lo que vas a recibir. Mejor preocúpate por lo que vas a dar. Todo aquello que das, te lo das a ti mismo y todo aquello que no das ¡Te lo quitas! En este mundo lo que nos hace ser ricos no es lo que adquirimos, sino lo que damos. Tal vez en lugar de crecer, necesitamos empequeñecernos para mirar aquello que llamamos realidad con los ojos de un niño. Deja siempre suficiente tiempo en tu vida para hacer algo que te haga feliz, te de la mayor satisfacción y te traiga alegría. Cuando das, encuentras en la felicidad ajena tu propia felicidad. Esto tiene más poder sobre tu bienestar que cualquier otro factor económico. No subestimes el poder de una caricia, una sonrisa, una palabra amable, un oído atento, un cumplido honesto o el mas mínimo acto de cuidado ¡No tienes idea del potencial que tienen de cambiar una vida! Es verdad que hay momentos en la vida que son especiales por si solos, pero compartirlos con otros los convierte en momentos inolvidables. Las cosas son al revés: Creemos que al recibir seremos felices, pero, de hecho, es dar lo que nos produce la mayor satisfacción.

Que cada palo aguante su vela


En la quilla de los barcos se colocan maderos perpendiculares y velas que se suspenden de ellos y cuyo peso soportan; aguantándolas por sí mismos ya haga sol y un clima maravilloso, o estén inmersos en la peor de las tempestades con lluvia, viento y olas. De la misma manera una persona debe hacer frente a las responsabilidades que acarrean sus acciones. Recuerda que toda acción tiene consecuencias positivas y negativas. Al reconocer ambos lados uno acaba siendo responsable y realista de sus actos. Cada uno es responsable de lo que le sucede y tiene el poder de decidir lo que quiere ser. Lo que eres hoy es el resultado de tus decisiones y elecciones en el pasado. Lo que seas mañana será consecuencia de tus actos de hoy. ¡Eres libre de tus actos, pero no de sus consecuencias! No culpes a los demás por tu situación; eres lo que eres por decisión tuya. Estás donde has elegido estar. Eres responsable cuando tomas decisiones conscientemente, cuando estás dispuesto a rendir cuentas por tus actos ante alguien y, sobre todo, cuando aprendes de ellos. Todo iría mejor si cada uno tuviera en cuenta el efecto que sus actos tienen sobre los demás. ¿Bueno o malo? ¡Que cada palo aguante su vela!