domingo, 12 de noviembre de 2017

Extraño mi infancia


Cuando ves el mundo a través de los ojos de un niño ¡Ves la magia en todo! Decía Edna St. Vincent decía que: “La infancia es el reino donde nadie muere”. Todo es increíble y nada sorprendente. No existe el miedo a equivocarse hasta que el sistema va enseñando poco a poco que el error existe y que hay que avergonzarse de Él. Dice el Principito que: “Las personas mayores nunca son capaces de comprender las cosas por sí mismas y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones”. Extraño mi infancia… Cuando mis únicas preocupaciones eran: caminar sin salirme de las rayas y colorear sin salirme de las líneas. Me ponía contento sin motivo, siempre estaba ocupado con alto y pedía con todas mis fuerzas aquello que deseaba. ¿Lo maravilloso de mi infancia? ¡Es que cualquier cosa en ella era maravillosa! ¿Y la peor tragedia que podía suceder? ¡Se lo voy a decir a mamá! Pensaba que todos eran amigos y no le daba importancia a ser mejor ni peor, mucho menos a mi cuerpo o a la ropa que usaba. Los miedos se solucionaban abrazando a mi peluche. También decía que jamás me enamoraría… ¿Cuándo comencé a extrañar mi infancia? Cuando me di cuenta, que las heridas de las rodillas, duelen menos que las del corazón. Quien diría que extrañaríamos la infancia, si nuestro mayor deseo era crecer…