sábado, 4 de noviembre de 2017

Un verdadero hombre


¿Sabías que en la Edad Media se acostumbraba a que la dama siempre estuviera del lado izquierdo del caballero para que en caso de un duelo imprevisto, el hombre rápidamente blandiera su espada con la mano derecha? De surgir una amenaza, era parte del honor del hombre defender a la mujer. ¡Esta norma debe seguir siendo válida hoy en día! Y aplicable para proteger a una dama de aquellos que llamándose “hombres” le denigran con todo tipo de maledicencias. Porque ¡Un verdadero hombre jamás habla mal de una mujer! (Esa es labor de sus amigas). Porque un hombre que habla mal de una mujer, solo hace notar lo poco hombre que es. Un verdadero hombre es aquel caballero que por más que lo lastime una mujer, jamás se expresará mal de ella. Un caballero no paga con la misma moneda ¡Da un billete y regala el cambio! Nunca habla mal de una mujer un hombre, si es todo un hombre. No se merece tal nombre quien tal cosa puede hacer. Quien en vez de defender con valor sus convicciones  se pierde en difamaciones impropias de un caballero, no es un hombre, es un grosero sin honra y sin pantalones. Es mejor que el caballero dedique tiempo para mejorarse a sí mismo y que muestre su educación de tratar como una “dama” a quien una vez fue su “mujer”. Recuerda que la elegancia de un hombre está en la seriedad de su boca. “A la persona sabia y madura, decía Salomón,  se le conoce por su inteligencia. Cuanto más agradables sus palabras, más convincente es la persona”.