miércoles, 19 de abril de 2017

Agradecimiento


En la Edad Media, un soldado mercenario salvo a la ciudad de Siena de un agresor extranjero. Como no había dinero ni honores que pudieran pagar la preservación de la libertad de la ciudad, los ciudadanos lo nombraron Señor de la Ciudad. Pero consideraron que tampoco aquello seria recompensa suficiente. Al fin uno de los ciudadanos se presentó ante la asamblea que debatía el asunto y dijo: ¡Matémoslo, para después honrarlo como nuestro santo patrono! Fue aprobado por unanimidad y así lo hicieron…