miércoles, 19 de abril de 2017

Calladito màs bonito


El líder de la “resurrección decembrina” fue apresado y enviado a la horca por orden de Nicolás I de Rusia. Al abrirse la trampa, la cuerda se cortó y el hombre cayó al suelo. En aquella época esto era considerado como providencia divina y la persona debía ser indultada. Cuando se puso de pie, sucio y magullado, el hombre exclamo: “¿Ven? En Rusia no hacen nada bien… ¡Ni siquiera son capaces de fabricar una  buena soga!” Un mensajero fue a contarle al Zar lo sucedido y cuando este se encontraba dispuesto a firmar el perdón le preguntó al mensajero si el rebelde había dicho algo después del milagro. “Señor –le contesto el mensajero-, dijo que en Rusia ni siquiera sabemos fabricar una soga”. “En este caso –replico el Zar- vamos a demostrarle lo contrario”. Al día siguiente el hombre fue llevado nuevamente a la horca. Esta vez la cuerda no se rompió…