Luis XI de Francia tenía un astrólogo que predijo la muerte de una
de las damas de su corte en un lapso de 8 días. La profecía se cumplió y el rey
se sintió aterrado y reflexionó: o el astrólogo asesinó a la mujer para probar
la exactitud de su profecía o era un versado en su ciencia cuyos poderes se constituían
en una amenaza para el mismo rey. Entonces el rey invitó al astrologo en lo
alto de sus aposentos y previamente había indicado a sus sirvientes que cuando
El hiciese una señal, tomaran al astrólogo, lo llevaran a la ventana y lo
arrojaran al vacío. Cuando el astrólogo llegó, el rey le formuló una última
pregunta: “Usted que dice conocer el destino de los demás… ¿Cuánto tiempo de
vida le queda a usted? “Moriré exactamente tres días antes que su majestad” respondió
el astrólogo. El rey nunca dio la señal, protegió al astrologo durante todas su
vida, lo llenó de obsequios y lo hizo atender por los mejores médicos de la
corte. El astrólogo vivió por muchos años…
