Cuenta la
historia de un pavo que estaba conversando con un toro: «Me gustaría subirme a
aquel árbol», suspiró el pavo, «pero no tengo energía». «Pues bien», replicó el
toro, «¿por qué no te comes un poco de mi excremento? Tiene muchos nutrientes».
El pavo comió un trozo y se dio cuenta que le dio la suficiente fuerza como
para llegar a la rama más baja del árbol. El siguiente día, después de comer un
poco más, logró llegar a la segunda rama. Finalmente, después de la cuarta
noche, él se encontraba en la cima del árbol. Sin embargo pronto fue visto por
un cazador que le disparó y cayó del árbol. Recuerda que el excremento puede
llevarte a la cima, pero no te mantendrá allí...
