“Jesús dijo: — Si los habitantes
de un país se pelean entre sí, el país acaba por destruirse. Si los miembros de
una familia se pelean unos contra otros, la familia también acabará por
destruirse.” A través de las palabras hemos consentido diversas formas de
odios, calumnias, difamaciones, venganzas, celos, deseos de imponer las propias
ideas a costa de cualquier cosa y hasta persecuciones que parecen cacerías de
brujas. Hablar tiene más importancia de lo que nosotros creemos, la Biblia dice
que el hombre come del fruto de sus labios y se sacia del fruto de su boca y
que las palabras condenan o justifican, por eso es imprescindible aprender a dominar
ese pequeño miembro de nuestros cuerpos llamado “lengua”. Como ciudadano de su
país, colaborador de su organización o miembro de su familia nunca olvide que usted
camina con dos cubetas. Una cubeta contiene agua y la otra contiene gasolina.
Continuamente verá pequeños incendios, al que podrá echarle agua o gasolina al
fuego. ¡Será su decisión!
