miércoles, 19 de abril de 2017

La gallina ciega


Una gallina que había perdido la vista, acostumbrada a escarbar la tierra para buscar su alimento, siguió escarbando con diligencia a pesar de estar ciega. ¿Qué sentido tenía el trabajo del ingenuo animal? Otra gallina que veía perfectamente pero cuidaba sus delicadas patas no se apartaba de su lado, pues disfrutaba, sin escarbar, de los frutos del esfuerzo de la otra. Porque cada vez que la gallina ciega encontraba un grano, su atenta compañera lo devoraba. (Lessing)