miércoles, 19 de abril de 2017

Los dos enfermos


En un cuarto de hospital, había dos hombres  muy enfermos. Pero uno tuvo la suerte de estar cerca de una ventana por lo que aprovechaba cada momento posible, en su lamentable condición para describir a su compañero el mundo exterior. En términos muy detallados le describía a su muy enfermo amigo, el hermoso parque que veía, con su lago, y las muchas personas que paseaban por allí. Su amigo comenzó a vivir a base de esas descripciones y a reconfortar su maltrecha condición a través de las narraciones de su buen amigo. Una noche el enfermo que estaba junto a la ventana falleció y su amigo que estaba ansioso por ver a través de la ventana pidió que le cambiaran a ese lugar, lo cual fue hecho rápidamente. Tan pronto como quedó vacía la habitación, el hombre se levantó con esfuerzo sobre sus codos para mirar afuera y llenar su espíritu con el paisaje del mundo exterior. Fue entonces cuando descubrió que la ventana daba a una pared en blanco. Hay una tremenda felicidad al hacer a otros felices, a pesar de nuestros propios problemas. Compartir las penas es dividir el sufrimiento, pero compartir la felicidad es duplicarla.