“En una ocasión, Henry Kissinger, ex Secretario de Estado de los
Estados Unidos solicitó un informe a su asistente Winston Lord ¡Este último
trabajó en el documento durante días! Y cuando le entregó el trabajo a
Kissinger, este se lo devolvió con una nota que decía: ‘¿Esto es lo mejor que
puede hacer?’. Lord reescribió y pulió el informe, y se lo volvió a dar a
Kissinger y de nuevo le fue devuelto con la misma pregunta tajante. Después de
volver a elaborarlo una vez más –y de recibir una vez más la misma pregunta por
parte de Kissinger–, Lord contestó en el mismo tono: ‘¡Maldita sea! Sí, es lo
mejor que puedo hacer’. A lo cual Kissinger replicó: ‘Bien, si es así, ahora sí
lo voy a leer’” (Walter Isaccson)
