Caminando por la vida comprendí que lo importante no es saber lo
que uno tiene ¡Es saber lo que uno vale! Hay una delgada línea entre perder el
orgullo y perder la dignidad. El orgullo lo pierdes cuando no quieres perder a
alguien que quieres, la dignidad la pierdes cuando decides dejar de quererte tú
misma por querer a quien no te quiere. Un cobarde es quien no lucha por alguien
sabiendo que el amor es mutuo, dignidad
tiene quien decide marcharse cuando no hay amor que defender. Uno debe aceptar
los “NO” con dignidad, y aquellos que los dan tendrán que pensarlo bien, para
no arrepentirse. Es preferible la soledad digna y sin conflicto, que una
relación incompleta en la que la carencia manda. Decía Walter Riso que: “La
dignidad personal es el reconocimiento de que somos merecedores de lo mejor”.
La dignidad tiene un precio muy alto y ¡Los dignos no aceptan rebajas!
¡Suficiente! Gritaron el corazón y el cerebro al mismo tiempo. Por fin estaban
de acuerdo en algo… Decía Jorge Luis Borges que: “Hay derrotas que tienen más
dignidad que una victoria”. Ahora me doy cuenta que está en mis manos ser feliz
o seguir llorando, depende de mí mi destino. Se lucha por quien se quiere hasta
el punto que lo consigues, o te retiras, a tiempo para luchar por nuevas cosas,
conocer nuevas personas y encontrar nuevos caminos. Algunas veces Dios quita algo que nunca
pensaste perder para darte algo que nunca pensaste tener ¡Todo obra para bien!
