lunes, 17 de abril de 2017

Grandeza


La grandeza de las personas no se mide por dinero, estudios ni belleza… Sino por la lealtad de su corazón y la humildad de su alma. La grandeza de un hombre reside en saber reconocer su propia pequeñez. Para ser grande primero tienes que aprender a ser pequeño. La humildad es la base de toda verdadera grandeza. Si deseas ver la grandeza real de un hombre, observa la forma en que trata a sus inferiores, no a sus iguales. A un hombre lo convierte en grande su honestidad, su decencia, su amabilidad y el respeto por los sentimientos de los demás. Nadie que sea capaz de aliviar la carga de otro, aunque sea mínimamente, carece de valor… ¡Tu verdadera grandeza consiste en hacer que los demás se sientan grandes! Decía Calderón de la Barca que: “La majestad y la grandeza no está en ser uno señor, sino en que por tal le tengan”. ¡No consiste en recibir honores, sino en merecerlos! Los delirios de grandeza hacen que quienes los sufren den lástima. Shakespeare decía: “No temáis a la grandeza; algunos nacen grandes, algunos logran grandeza, a algunos la grandeza les es impuesta y a otros la grandeza les queda grande”. Así que procura ser tan grande que todos quieran alcanzarte y tan humilde que todos quieran estar contigo. Tu grandeza no se puede ver, pero se proyecta en tus actos.