martes, 18 de abril de 2017

Sus decisiones afectan a otros


Una víbora perseguida por cazadores, pidió a un campesino que le salvara la vida. Para ocultarla de sus perseguidores, el campesino dejó que la serpiente se enrollara en su vientre. Pero cuando el peligro hubo pasado y el campesino pidió a la serpiente que saliera de su refugio, ésta se negó a hacerlo. Camino a su casa, el hombre vio  una garza, se le acercó y le contó en voz baja lo sucedido. La garza le dijo que hiciera fuerza para expulsar a la serpiente. Cuando la víbora asomó la cabeza, la garza  la sujetó con fuerza, la extrajo de su refugio y la mató. Al campesino le preocupaba que el veneno de la serpiente hubiese permanecido en su interior. Entonces la garza le dijo que, para curarse del veneno de una serpiente, había que cocinar y comer seis aves blancas. “Tú eres un ave blanca –dijo el campesino- , comenzaré por comerte a ti”. Y cogió la garza, la metió en una bolsa, la llevó a su casa y le contó a su mujer todo lo sucedido. “Me sorprende tu actitud –dijo la mujer-, el ave te salva la vida, y tú la atrapas y hablas de matarla.”. De inmediato,  la mujer liberó a la garza, que salió volando. Pero al hacerlo,  arrancó los ojos a la mujer del campesino. (Leyenda popular africana)