En 1816 una
fragata francesa encalló cerca de Marruecos. No habían suficientes botes
salvavidas. Los restos del navío formaron la única balsa que mantuvo a 149
personas. La tempestad los arrastró al mar abierto por más de 27 días sin
rumbo. La dramática experiencia de los sobrevivientes impresionó a un artista: Theodore
Gericault, que hizo un estudio sustancial de los detalles antes de crear la
pintura "La Balsa de la Medusa". Él entrevistó a los sobrevivientes,
a los enfermos e incluso vio a los muertos. Horrorizado reprodujo la íntima
realidad humana en esa situación. En ella vemos las diferentes actitudes que se
manifiestan en los momentos límites de la vida. Nos queda pensar en qué lugar
estaríamos nosotros. ¿Cuántas veces atravesamos situaciones difíciles y de qué
forma las enfrentamos? ¿Nos dejamos derrotar? ¿Tiramos a la deriva todas
nuestras fuerzas? ¿No creemos que tenga solución? ¿Dudamos de todo y de todos? ¿Somos
los que mantenemos la esperanza por encima de todo? ¿No dejamos de esforzarnos
para llegar al triunfo? Si ustedes observan detenidamente, puede decirse que no
se ve ningún navío que viene a rescatarlos. Pero sin embargo hay un grupo
decidido a luchar hasta sus últimas fuerzas para salvar a toda la tripulación.
La Balsa es el Planeta, los tripulantes forman la Humanidad y las actitudes que
cada uno adopta ante la vida.
