Las hermanas María y Lógica habían salido del convento para vender
galletas. - Hermana, ¿has notado que está oscureciendo y que un hombre nos ha
estado siguiendo desde hace media hora? -preguntó la hermana
"Lógica". - Sí. Me pregunto qué querrá. - Es lógico, querrá
violarnos. - ¡Oh no!, hermana. A este paso podrá alcanzarnos en cinco minutos
-dijo la hermana María-.. ¿Qué podemos hacer? - La única cosa lógica por hacer
es caminar más deprisa. - ¡No funciona! -exclamo la hermana María preocupada al
apreciar que el hombre había acelerado el paso y reducía las distancias. - Por
supuesto que no funciona. El hombre ha hecho lo más lógico que podría
esperarse: también ha comenzado a caminar rápido. - ¿Ahora qué hacemos?
-preguntó la hermana María. - La única cosa lógica que podemos hacer, es
separarnos: Tú tomas ese camino, y yo tomaré el otro. Él no podrá seguirnos a
ambas al mismo tiempo. Se separaron. Entonces el hombre decidió acelerar su
paso y seguir a la Hermana "Lógica". La Hermana María llegó al
convento y se quedó preocupada porque la Hermana "Lógica" aún no
había llegado. Finalmente, llegó la Hermana "Lógica". - ¡Hermana
"Lógica"! ¡Gracias a Dios que está aquí! -le recibieron angustiadas
las monjas del convento-. Cuéntanos, ¿qué pasó? - Pasó la única cosa lógica que
podía pasar. El hombre no pudo seguirnos a ambas y optó por seguirme a mí. -
¿Pero qué pasó? Por favor cuéntanos. - Pues pasó la única cosa lógica que podía
esperarse. Empecé a correr tan rápido como pude. - ¿Y luego? - La cosa más
lógica: El hombre empezó a correr. - ¿Y qué más? - Lo más lógico: Me alcanzó. -
¡Oh no!, hermana. ¿Y qué hizo entonces? - La única cosa lógica que podía hacer.
Me levanté los hábitos. - ¡Oh!, hermana. ¿Qué hizo el hombre? - La cosa más
lógica que podía esperarse: Se bajó los pantalones. - ¡Oh no! ¿Qué pasó
después? - Lo más lógico: Una monja con los hábitos levantados corre más rápido
que un hombre con los pantalones en los tobillos.
