Hoy en día, no basta contar con efectivos métodos de reclutamiento
de personal para incorporar talento a la empresa. El primer paso debe ser
reconocer el talento de los trabajadores existentes, potenciarlo, integrarlos
en el área indicada y retenerlo a través de un desarrollo personal que incluya
actividades que mejoren la conciencia y la identidad, impulsen el desarrollo de
las habilidades personales y de los propios potenciales. Es vital para la
organización el contribuir a construir capital humano y facilitar la
empleabilidad, mejorar la calidad de vida, y contribuir a la realización de los
sueños y aspiraciones de todos sus colaboradores. El principio fundamental de
liderazgo es que quienes se encuentran cerca del líder determinan el nivel de
éxito de ese líder. Una declaración negativa de esta afirmación es también
cierta: quienes están cerca del líder determinan su nivel de fracaso. En otras
palabras, las personas que están cerca de mí «me levantan o me aniquilan». El
resultado negativo o positivo en mi liderazgo depende de mí habilidad de
reconocer el valor que otros pueden aportar a mi organización y a mí mismo.
Todos los grandes líderes saben que conseguir y mantener a los mejores es la tarea
más importante del líder. Una organización no puede aumentar su productividad, ¡pero
sus individuos sí pueden hacerlo! Los sistemas se vuelven obsoletos. Los
edificios se deterioran. La maquinaria se desgasta. Pero las personas pueden
crecer, desarrollarse y llegar a ser más eficientes para no solamente aligerar la
carga del líder, sino para que la visión de este último, se desarrolle y se
amplíe.
