Dice Isabel Allende que: “Para las mujeres el mejor afrodisiaco
son las palabras, el punto G esta en los oídos, el que busque más abajo está
perdiendo el tiempo”. Porque la voz, cuando aún la piel no está al alcance de
los roces, es el mejor modo de acariciar a cualquiera… Según Danns Vega “El
punto G no está entre las piernas, sino en los detalles, en sus ojos, en sus
oídos, en cada milímetro de su piel, en su alma, corazón, mente y espíritu”. A
toda mujer lo seduce un hombre que acaricia su autoestima, su corazón, su alma
antes que su cuerpo. Cuando eres la persona indicada todos los puntos son G…
¡Aprende donde tocar y la tendrás a tus pies! “No basta con que un artista sea
un hábil artesano, decía Renoir, debe amar y acariciar su lienzo también”. La
diferencia entre desear a una mujer y amarla es que, cuando se le ama, la
conversación es tan erótica como tocarla, como besarla, como acariciarla, como
estar con ella. La conversación sostiene el deseo. Una mujer disfruta con la certeza
de acariciar un cuerpo cuyos secretos conoce y cuyas preferencias son sugeridas
por el suyo propio. Ese momento de éxtasis en el que por fin tu cabeza y tu
corazón están de acuerdo en algo… ¿Qué es poesía? Le dices mientras clavas en
sus ojos tu dulce mirada. ¿Qué es poesía? ¿Y tú se lo preguntas? Poesía… eres tú.
