“Jesús dijo: —Ustedes tienen que estar siempre listos. Deben ser
como los sirvientes de aquel que va a una fiesta de bodas. Ellos se quedan
despiertos, con las lámparas encendidas, pendientes de que su dueño llame a la
puerta para abrirle de inmediato… Pero supongamos que el sirviente piensa: “Mi
amo salió de viaje y tardará mucho en volver”, y entonces comienza a golpear a
los otros sirvientes y sirvientas, y a comer y a beber hasta emborracharse. Cuando
vuelva su amo, en el día y la hora en que menos lo espere, lo castigará como se
castiga a los sirvientes que no obedecen.”
La vida es un eco. Lo que envías regresa, lo que siembras cosechas. Lo
que das obtienes. Lo que ves en los demás existe en ti, Todo lo que sale de ti,
tarde o temprano regresara a ti. Así que ¡no te preocupes por lo que vas a
recibir! Mejor preocúpate por lo que estás dando… En una zona rural había un
letrero que decía: “Si no le gusta la cosecha que recoge, revise la semilla que
siembra”.
