sábado, 13 de mayo de 2017

Nosotros, los de antes


“Nosotros, los de antes, decía Neruda, ya no somos los mismos”. Aquellos que amábamos cada hora y cada día en un desafío como el de los hombres antiguos que vivían pendientes de mantener encendido el fuego. Nosotros los de antes no dejábamos de alimentar el amor a veces a punto de apagarse con el temor de que nuestra alma volviera a la oscuridad. Entonces, con un gesto o una palabra tierna, como grandes aliados del amor,  levantábamos llamas y avivábamos el fuego con luz y calor. ¿Será que nosotros los románticos ya no tenemos sitio en este mundo? Nosotros, los de antes despertábamos el amor dentro de nosotros mismos antes de despertar el amor en los demás porque entendíamos que solo así podíamos atraer el afecto, el entusiasmo y el respeto. Nosotros, los de antes creíamos en los asombrosos poderes del abrazo humano por encima de la vida indolora que la civilización del consumo vende en los supermercados. Hoy no existe dolor, solo resignación e indiferencia, la más absoluta falta de sentimientos. ¿Por qué será que cuando uno sacude el cajón de los recuerdos, son los recuerdos los que terminan sacudiéndolo a uno? A veces hay que aceptar el hecho de que ciertas cosas nunca van a volver a ser como eran antes. Nosotros los de antes, los que ya crecimos nos damos cuenta de porque Peter Pan no quería crecer. Y no me llames loco solo porque mi realidad es diferente a la tuya…