martes, 9 de mayo de 2017

Quèdate para siempre


Quiero tener 60 años y seguir llamándote a altas horas de la madrugada. Que me hagan llorar y seguir escuchando de ti: “¡Yo nunca te voy a fallar!”, cometer las mismas estupideces y que me digas: “¿Ya ves? Te lo dije…” Reírnos de la nada, pelearnos y reconciliarnos, jugar juntas, contarnos secretos, ver películas… Porque si hay algo en lo que realmente no me equivoqué, fue en elegirte como amiga. Conoces mis defectos y a pesar de ello, sigues a mi lado ¡Sin abandonarme! No sé ni cómo ni porque pero has hecho de mi mundo un lugar infinitamente mejor, que se preocupa de mi cuando estoy triste en todo momento hasta verme feliz, es aquella por la que daría la vida porque la quiero más que a mí misma. La miro y pienso: “¿Qué haría yo sin esta loca?” Eres mi gran amiga y nadie me va a hacer cambiar de opinión. Sé que no nos vemos a diario como antes. Las circunstancias nos llevaron por caminos distintos, pero sé que cuando te he necesitado, siempre has estado para siempre para mí. Es mucha la distancia y también el tiempo pero la confianza nuestra amistad ha perdurado. Cuando recuerdo todas nuestras risas y nuestras aventuras, todas las tristezas y todos los problemas que supimos resolver; agradezco  a Dios el haber conocido y que seas mi amiga. Que feliz me siento de tener una amiga que me acompaña a todos lados, te quiero mucho y ¡Siempre estaremos juntas!